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«Nuestro propósito es utilizar nuestros talentos  para mejorar la vida de los demás»

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¡Trabajamos al 100% con muchas de las técnicas más revolucionarias, potentes y eficaces del mundo! Avaladas por la OMS y APA. Menos tiempo y más eficacia.

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Los niños no se expresan como los adultos ante las dificultades. Nuestros expertos psicólogos infantiles consiguen entenderles y saben cómo ayudarles.

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En nuestro Centro Especializado en Adopción te asesoramos, te guiamos y ayudamos dándote todas las herramientas que necesitas para ti y tu familia.

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Formamos a padres y profesionales dotándoles de todos los recursos necesarios para poder trabajar eficazmente con niños, adultos e incluso con ellos mismos.

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A todo el equipo de Psicoveritas, tanto a los psicólogos para adultos como a los psicólogos infantiles, nos encanta nuestro trabajonos apasiona lo que hacemos y disfrutamos cada día con todos y cada uno de nuestros pacientes, adultos o niños, así como de cada actividad que realizamos. Nos consideramos unos verdaderos privilegiados por poder hacer de nuestro hobby y nuestra pasión nuestro trabajo.

¡Qué te ofrecemos y qué nos diferencia!

Lo que nos diferencia del resto es que contamos en nuestras terapias con las últimas tecnologías y técnicas más avaladas científicamente en el mundo por entidades como como la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la APA (Asociación de Psiquiatría de América) que han demostrado que reducen los tiempos de tratamiento hasta en un 75%  y que son un 80% más efectivas.

Más de 30 años de experiencia

Profesionales altamente cualificados

Unidades de especialización para diferentes afecciones

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1ª entrevista gratuita

Abordaje multidisciplinar y tratamientos integrales y personalizados

Modalidad Presencial y/o Online

Tratamientos y terapias de 3ª generación

Terapia individual, familiar o grupal. Todas las edades. ¡Niños, adolescentes y adultos!

Asesoramiento, formación y supervisión a profesionales

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Evaluaciones y valoraciones diagnósticas para otros profesionales

Asesoramiento y acompañamiento a familias adoptivas y en proceso de adopción

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Nuestra 1ª entrevista es gratuita y on-line.

Te apoyaremos desde cualquier parte del mundo.

Somos especialistas en trauma, EMDR y adopción y nuestros tratamientos y asesoramiento profesional, ya llegan a personas de todo el mundo: España, EEUU, Londres, México, Argentina, Australia, Dubai, Perú…, y a cualquier lugar del mundo cuando la lengua nos una.

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¿Por qué elegirnos?

Misión

Nuestra misión es ayudar a todos nuestros pacientes a sentirse cada vez mejor y tenemos como objetivo que alcancen la mejor calidad de vida posible. Para ello nos esforzamos al máximo y estudiamos cada caso al detalle para que a través de nuestro trabajo podamos contribuir a conseguir una sociedad más plena y feliz.

Día a día nos esforzamos en aportar todo nuestro conocimiento y experiencia para dar una mayor calidad de vida a las personas y, a su vez, crear profesionales más formados y eficaces.

Valores

Siempre nos hemos guiado por 3 valores principales: respeto, honestidad y responsabilidad. Nuestros servicios, filosofía y forma de trabajar están basados en ellos. Trabajamos con un compromiso firme y sincero con cada una de las situaciones o problemas que podemos abordar. Si consideramos que alguna situación no es de nuestra competencia, la derivamos a un profesional de nuestra confianza.

Miles de personas ya han confiado en nosotros porque saben que siempre estaremos a su lado ofreciéndoles un servicio 100% personalizado y de absoluta excelencia.

¿Todavía indeciso?  Mira alguno de nuestros más de 100 testimonios

I.L.

A raíz de un fuerte accidente de tráfico cogí miedo a conducir. Decidí acudir a un centro donde pudieran ayudarme y en Psicoveritas me ofrecieron trabajar con EMDR, algo totalmente desconocido para mí. Me dieron mucha confianza la verdad y me decidí a empezar a trabajar con ellos. Mi sorpresa fue que ya desde las primeras sesiones empecé a notar grandes cambios con muy buenos resultados.

M.D.

Mi hijo vino de Vietnam con 18 meses, con 5 años no dejaba de chuparse los dedos de los pies y no sabíamos qué hacer. Nos recomendaron ir a este Centro especializado en adopción y fue una buena recomendación. Estamos muy contentos de haberlo hecho por los buenos resultados obtenidos.

I.A.

Llevamos a nuestro hijo porque con 10 años se hacía pis. Nos hablaron de este centro como especialistas en psicología infantil y una vez allí nos hablaron sobre los Reflejos Primitivos y el Emdr. No teníamos ni idea de cómo iba a funcionar eso pero nuestra sorpresa fue que en un mes desapareció el problema.

A.O.

Vivía en un infierno del cual no sólo no era capaz de salir sino que ni siquiera era capaz de verlo. Sentía que todo el mundo a mi alrededor estaba en mi contra y me sentía acorralada, hundida y muy sola. A día de hoy, 5 años más tarde, y compartiendo la vida con una persona adorable, doy gracias a Montse y su equipo por haberme abierto los ojos y haberme dado la fuerza de salir de esa cárcel en la que estaba inmersa. De corazón, gracias.

R.M.

Nuestro hijo de 6 años fue diagnosticado con TDAH y nos negábamos a darle medicación tan pronto. Estuvimos investigando en la red y descubrimos que existía algo desconocido para nosotros, llamado QEEG. A través de esta prueba se obtiene un mapa de la actividad cerebral. Buscamos especialistas en ello y dimos con Psicoveritas donde contaban con los últimos avances en psicología, entre ellos el QEEG. Este reveló cosas importantes para empezar a trabajar con mi hijo.

A.P.

Gracias a Montse Lapastora y a su equipo he podido superar los abusos que sufrí de pequeña durante más de cinco años. Era algo que me atormentaba pero que ahora, gracias al EMDR puedo recordarlo sin dolor.

C.C.

Cuando pierdes un bebé con tan solo 3 meses el mundo entero se derrumba y lo único que piensas es en irte con él. Con el gran apoyo que encontré en Psicoveritas pude superar este horrible trauma y ser madre de nuevo.

R.B.

El aumento de las responsabilidades, la presión del trabajo, el insomio y el ritmo de vida que llevamos hoy en día me hizo vivir con un TAG (Trastrono de ansiedad generalizada) que estaba deteriorando muchísimo mi calidad de vida. Un día me dio una crisis de ansiedad y decidí pedir ayuda. En Psicoveritas la encontré y estoy muy agradecido.

A.T.

Me apasionaba mi trabajo, pero cada vez tenía más tareas que hacer, más responsabilidades, más presión y los constantes viajes de trabajo estaban además minando mi relación. Empezaron a salirme calvas en la cabeza. Toqué fondo. Fui a Psicoveritas y allí supieron ayudarme, darme pautas y acompañarme en este difícil camino que me tocó vivir. Hoy solo puedo decir gracias, gracias, gracias a todo el equipo.

E.T.

Nunca antes había oído hablar de esto hasta que llegué a Psicoveritas guiada por la profesora de mi niña, adoptada en China, quien me recomendó encarecidamente ir a ese centro. Con 6 años la capacidad motora de mi hija era muy insuficiente y estaba preocupada. Comenzamos la terapia de los reflejos primitivos y finalmente conseguimos unos cambios increíbles en su evolución tanto motora como de psicomotricidad fina. Todo un éxito.

D.L.

De pequeña mi hermano falleció estando yo a su cargo. Desde entonces no fuí capaz de cuidar niños y por supuesto no podía pensar en ser madre aunque lo desease. Montse y su equipo me ayudaron a trabajar el trauma infantil que me estaba ahogando y he podido cumplir mi sueño de ser mamá.

E.B.

Los exámenes eran horrorosos para mí, me ponía a cien cada vez que tenía uno. Con EMDR dejé de angustiarme y ahora ya no son un problema para mí.

MM.D.

Me sorprendió mucho cuando llegué a Psicoveritas y me explicaron la cantidad de técnicas y maquinaria que utilizan para los tratamientos. Me encantó que desde el primer momento el trabajo y el tratamiento que ponen es totalmente personalizado y me dieron una confianza y trato de profesionalidad que hoy puedo confirmar y recomendar sin dudarlo.

T.P.

Siempre me había dedicado a cuidar a mi marido y mis hijos, y nunca me cuidé. Cuando mi marido falleció y mis hijos se fueron de casa, entré en una depresión. Montse me enseñó a cuidarme y valorarme y después de un tiempo soy una mujer distinta que disfruta de la vida.

H.M.

Mi hija de 12 años sufrió acoso escolar en 5º de primaria y desde entonces no ha ido al colegio con normalidad, no llegaba a tener fobia, pero sí un miedo constante a que la volviera a pasar. Ese miedo ya se pasó y ahora va contenta al Instituto.

C.S.

Esperaba con gran ilusión el nacimiento de mi bebé, y cuando llegó no quería ni verle, me sentía la peor persona del mundo, ¿por qué me pasaba eso?, ¿era una mala madre? Todas esas dudas se me aclararon y pude ver lo que me pasaba con normalidad y sin culpa. Ahora estoy super feliz con mi bebé.

M.B.

Cuando nuestro hijo iba a venir a España, fuimos a varios cursos y talleres sobre “Cómo hablar de adopción a los niños” y sobre “Las particularidades de los niños adoptados” Nos resultaron muy útiles para saber gestionar muchas de las situaciones que se nos presentaban cada día. Si no hubiéramos sabido lo que sabíamos, no las hubiéramos enfrentado de la forma correcta.

J.H.

Ya no aguantaba más la depresión, me costaba vivir. Montse Lapastora me ayudó a superar todo lo malo que me pasaba. Gracias Montse.

MP.G.

Yo me veía muy gorda y no podía permitirme comer nada. Si lo hacía luego vomitaba. Dejé de salir para no encontrarme con todos los momentos sociales que están relacionadas con la comida. Me quedé sola y el problema sólo iba a más. Mi familia me llevó a Psicoveritas donde empecé a resurgir totalmente y a día de hoy disfruto mucho con toda la gente que me rodea.

¿Tienes dudas a la hora de acudir al psicólogo? No te preocupes. Es algo muy común.

¡Déjanos resolver algunas de tus dudas!

Cuándo decidir ir a un psicólogo
Cuando vemos que nuestro malestar ya está interfiriendo en nuestra calidad de vida, que hemos intentado solucionarlo nosotros mismos sin conseguirlo, que hemos utilizado diferentes recursos y seguimos igual, seguramente es el momento de acudir a un psicólogo que te ayude a solventar tu malestar.

Hay veces que no se tan claro que hay algo debajo que nos está condicionando la vida, por ejemplo, si no conservamos las parejas, si los amigos no nos duran, si siempre que estoy a punto de conseguir algo bueno para mí, pasa algo que me lo impide, es posible que haya una parte de ti que te está bloqueando y no te deja acceder a eso que quiere (pareja, amigos, éxito, etc.)

En estos casos un psicólogo te puede ayudar a descubrir cómo te estás boicoteando.

Suponemos que no quieres que tu hijo lo pase mal, no sabemos si él va a poder gestionar las dificultades como lo hiciste tú, es posible que tú seas una persona muy resiliente pero no sabes si tu hijo lo es, en qué medida y cómo le puede afectar en el futuro.

Seguramente que tu hijo tiene muchos parecidos contigo, y eso es fantástico, pero nadie como tú puede observar y mirar a tu hijo para ver si debajo de ese “yo también era así” hay cierto nivel de sufrimiento. si es así, llévale a un psicólogo que le ayude a cambiar lo que le está provocando ese dolor.

El que tú como padre o madre hayas sufrido y salido adelante, no significa que dejes sufrir a tu hijo también.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

Me da vergüenza contarle mis problemas a un extraño
Es normal que al principio te de cierto reparo contar tus intimidades a un extraño, pero un psicólogo es alguien que está preparado para escuchar cualquier cosa sin juzgarte, y haciéndote sentir comprendida. Además, la relación y confianza que se establece con el psicólogo es paulatina, el primer día no hace falta que cuentes aquello de lo que todavía no estás preparado para hablar. Él te irá acompañando en el proceso terapéutico y sin darte cuenta sentirás una gran confianza en él. Generalmente la relación que se establece entre paciente y psicólogo es de mucha confianza, sinceridad y apoyo y, después de los primeros momentos o de un par de sesiones, la vergüenza desaparece.
Me da miedo descubrir algo que después no pueda procesar
Es lógico que tengas miedo a descubrir experiencias desagradables de las que no te acuerdas y de creer que no serás capaz de asimilarlas si aparecen. Pero el hecho de que no las recuerdes no quiere decir que no estén teniendo su efecto a día de hoy en tu vida. Imagínate que, de pequeña, en tu fiesta de tu 5º cumpleaños, para darte una sorpresa, llenaron tu casa de globos, y en un momento determinado explotaron varios a la vez, produciéndote mucho miedo, estuviste varios días sin dormir, hasta que poco a poco se te fue pasando y te olvidaste de lo que pasó. En la actualidad, odias las fiestas, no sabes por qué, pero no te gustan los globos, no soportas que los exploten delante de ti, has llegado a tener sensación de ansiedad en alguno de estos ambientes festivos y ruidosos. Está claro que tú no recuerdas qué pasó, pero tu cerebro sí.

En una situación como esta, o en otras cuyos recuerdos enterrados son mucho más graves, tu psicóloga te acompañará de forma que eso oculto que está olvidado, vaya saliendo poco a poco de forma que puedas procesarlo y liberarte del dolor y de los síntomas que, aunque no sepas de dónde vienen, están presentes en tu vida, como la ansiedad, dormir mal, irritabilidad, tristeza, etc.

Nuestro cerebro tiene la capacidad de autocurarse y con la ayuda de un profesional conseguirás hacerlo. Además, entenderás, tu cerebro también, que lo que pasó, pasó, lo dejará en el pasado, los síntomas desaparecerán o disminuirán mucho y tú podrás continuar con tu vida mucho más feliz.

Se me hace muy duro hablar de mis problemas así que intento olvidarlos
Es comprensible que no queramos hablar de eso que nos duele, a nadie nos gusta regocijarnos en lo que pasó, pero no por no hablar o decir las cosas dejan de estar en nuestra mente. El objetivo del proceso psicológico es que se puedan abordar esas experiencias traumáticas para que podamos cambiar nuestra vida.

Por ejemplo, si un familiar abusó de nosotras no queremos hablar de ello ni mencionárselo a nadie, es muy duro y vergonzoso reconocer algo así. Pero ese tipo de experiencias se quedan como enquistadas en nuestro cerebro causándonos daño, es decir, una serie de consecuencias o síntomas, que siguen estando presentes en la actualidad, aunque haya pasado mucho tiempo del abuso. En este ejemplo es posible que las consecuencias sean dificultades en las relaciones sexuales, no poder tener una pareja, miedo a los hombres, miedo a las alturas, etc.

A través del proceso terapéutico no vas a olvidar lo que te pasó, pero si las consecuencias negativas que te provocó, podrás recordar el suceso traumático sin que te duela y dichas consecuencias desaparecerán.

El tiempo todo lo cura así que no creo que haga falta un psicólogo
A pesar de lo extendido de esta idea, no es cierta, el tiempo no lo cura todo. Las experiencias vividas se quedan dentro de nuestra mente, quedan escondidas en nuestra memoria implícita (un almacén donde guardamos nuestras vivencias). Este almacén suele estar cerrado, pero a veces, se abre por los estímulos internos o externos de nuestro entorno. Por ejemplo, si de pequeños nos metían en un armario para castigarnos, aunque solo sean 5 minutos, nuestro almacén de memoria guardará el miedo asociado a la oscuridad y es posible que este nos acompañe durante toda la vida. ¡Cuántas mujeres hay que han perdido un hijo, y la familia no les ha permitido hablar de él, pensando que era lo mejor para ellas! Estas mujeres nos han relatado lo duro que ha sido vivir con eso dentro, ¡cómo han tenido que callarse y aguantar su dolor en soledad! Después de 50 años siguen teniendo ese dolor dentro, lo siguen sufriendo en silencio.

EL TIEMPO NO LO CURA TODO. Poder expresar nuestro sufrimiento y poder hacer una narrativa, es decir poder contar lo que pasó, darnos una explicación de lo ocurrido, si cura, si alivia.

El psicólogo puede ayudarte a construir esa narrativa que te ayudará a que el dolor, si no desaparece, por lo menos que disminuya.

No creo que mi problema tenga solución
Es verdad que algunas cosas no tienen solución, por ejemplo, si tu madre o tu hijo tienen una enfermedad que necesitan cuidados constantes, ningún psicólogo hará que eso cambie, pero lo que sí puede hacer es ayudarte a bajar el estrés que te produce, a gestionar la situación de una manera diferente, seguro que juntos descubriréis cosas que te pueden ayudar en el día a día. A veces en situaciones tan complicadas uno deja de ver con claridad, está sumergido en el problema y en dolor y no más allá del día a día.

Una situación frecuente con la que trabajamos es con los diagnósticos y tratamientos del cáncer. No podemos cambiar ese diagnóstico, pero sí podemos ayudar al paciente a que lo enfrente de forma más positiva, le podemos ayudar a gestionar y enfrentarse al dolor, a sus temores sobre la muerte, etc. todo ello le ayudará a solventar o transitar la situación de manera mucho menos dolorosa.

Todos los problemas, por duros que sean, se pueden trabajar terapéuticamente.

Tengo miedo a terminar peor que cuando empecé
El proceso terapéutico puede resultar un proceso duro, es verdad que se recuerdan cosas dolorosas, que hay que enfrentarse a vivencias muy desagradables, pero eso es inevitable, si no nos enfrentamos a nuestros miedos, experiencias traumáticas y fantasmas, no tendríamos la oportunidad de resolverlos. El objetivo del proceso terapéutico es arrancar todas esas cosas dolorosas, es como cuando tenemos una pústula, nos la tienen que abrir para que salga la infección, eso duele, pero después la liberación que sentimos merece la pena. En la terapia es parecido, es necesario pasar por esos momentos desagradables para después sentirnos mejor y ser más felices.
Solo acuden al psicólogo los que están locos
Si violaran a tu pareja, a tu hermana o a tu hija y fuera a un psicólogo para superar una experiencia tan horrible ¿dirías que está loca?

Las personas que van al psicólogo no están locas, ¡ni mucho menos! Las personas que utilizan este recurso de salud lo hacen porque se han dado cuenta de que hay en su vida algo que les perturba y que no pueden solucionarlo, o también es frecuente que se acuda para comprenderse mejor, para cambiar hábitos negativos, para fomentar su capacidad deportiva, para vencer miedos, o por cualquier otro motivo.

Es verdad que en un principio existía la falsa creencia de que había que estar loco para hacer un tratamiento psicológico o consultar con un profesional nuestras dificultades, pero esa idea cada vez tiene menos fuerza y está desapareciendo del imaginario social.

El psicólogo ya forma parte de nuestro entorno conocido, es un recurso más al que se puede acudir cuando uno se siente mal o quiere mejorar alguna aptitud personal. No hay un perfil específico de las personas que lo hacen, acuden a él padres para consultar y tratar a sus hijos, deportistas que quieren mejorar su rendimiento, profesionales que se sienten afectados por sus trabajos como médicos, psicólogos, abogados, educadores, profesores, etc.

Cuando alguien acude a un psicólogo y ve lo que le ha ayudado, cuenta con ese profesional para cualquier otro momento. No se trata de recurrir cada vez que surja un mínimo inconveniente, pero sí hacerlo de forma puntual para que le ayude a solventar algunas dificultades que pueden ir surgiendo.

Tengo miedo al qué dirán en mi familia
Es verdad que, a veces la familia puede ser reticente a acudir a un psicólogo, puede ser por varias razones, porque no tienen claro qué hace ese profesional, piensan que es como un amigo al que le cuentas tus cosas y te da consejos (nada más alejado de la realidad), o también puede ser porque se sienten culpables de tu malestar, se juzgan como madres o padres creyendo que han hecho algo mal y por eso tu malestar.

Pero seguro que si les explicas que tú sientes que es bueno para ti, que conoces a varias personas que también estaban reticentes y después se han alegrado de ir, seguramente te apoyarán porque ellos quieren lo mejor para ti. Es importante desculpabilizarles, decirles que lo que te pasa es un cúmulo de cosas y que ellos no son responsables de todo lo que te pasa y que necesitas su apoyo.

Aun así, hay veces que la familia o la pareja siguen sin estar convencidos, en estos casos deberás tomar la decisión sin su apoyo, es importante que tú creas lo beneficiosos que te traerá, y cuando ellos vean tu mejoría, se alegrarán de tu decisión, porque ellos quieren que seas feliz.

¿Y si no puedo terminar la terapia porque me cambian el trabajo a otra ciudad?
Hoy día contamos con una gama de tecnología que nos permite tener sesiones online, tanto individuales como grupales, impartir formación, hacer todo tipo de talleres, etc.

Si por cualquier causa tienes que alejarte de tu terapeuta, las sesiones online son una buena solución para no interrumpir el tratamiento.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

Qué consejos puede darme un psicólogo que no pueda darme un buen amigo
Los psicólogos, en contra de lo que se cree, no suelen dar consejos. Imagínate que tienes un problema de pareja y que el psicólogo te dice que hagas esto o lo otro, probablemente eso será lo mejor para él, pero no tiene que ser lo mejor para ti. Cada persona es de una forma distinta y cada uno necesita cosas diferentes.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

Qué puede hacer un psicólogo que no puedan hacer unas pastillas y el tiempo
La medicación es muy necesaria en muchas ocasiones, en algunas absolutamente imprescindible, pero muchas veces las pastillas te calman una sintomatología como la ansiedad, el insomnio, la irritabilidad, etc. que pueden ser el resultado de un cerebro hiperactivado por una infancia complicada o por otras vivencias pasadas negativas. Las pastillas en estos casos deben ir acompañadas de un buen tratamiento psicológico, para poder ir desentrañando y minimizando todo lo que ha quedado guardado en tu cerebro, para que puedas ir asimilando todas las situaciones traumáticas que generan tus síntomas actuales. Si no es así, las pastillas solo serán un tratamiento puntual (aunque las tomes toda la vida) que no resuelven el verdadero problema de tu malestar.

A veces hay mucha reticencia a tomar medicación, pero, tan perjudicial es tomar pastillas cuando no se necesitan como no tomarlas cuando se necesitan.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

Yo no tengo problemas de conducta. Lo único es que tengo una fuerte personalidad
Una cosa es tener un carácter fuerte, enfadarse con frecuencia, ser contundente al decir las cosas y otra muy diferente es tener problemas de comportamiento. Si cuando vas conduciendo pierdes los papeles cuando alguien te hace algo sin querer, si en casa no te dicen las cosas por miedo a tus reacciones, si entras en cólera por pequeños detalles, entonces no tienes una fuerte personalidad, tienes un problema de comportamiento. 

A veces suele costar trabajo reconocer que esas conductas suponen un problema, quizá es la manera en que uno se ha criado cuando era pequeño, tus padres no sabían gestionar los conflictos y lo hacían a través de conductas desadaptadas como gritos, insultos o violencia física, y eso es para ti lo normal.

Pero si la gente que te quiere y está a tu alrededor te hace ver lo mal que se sienten con tus conductas, si tú mismo te has propuesto muchas veces no ser así, cambiar tu forma de responder y no lo has conseguido, es posible que tengas un problema y que un psicólogo te pueda ayudar a solucionarlo, a que seas más feliz, tanto tú como tu familia y los que te rodean.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

Mi hijo no tiene ningún problema. Lo único es que no estudia porque es un vago
A la mayoría de los niños y adolescentes les gusta tener un buen rendimiento escolar o en cualquier otro ámbito como el deporte. Cuando no es así tenemos que buscar la causa, porque los niños no son vagos, a veces hay sucesos en su desarrollo que no les permite tener atención, retener contenidos, tener agilidad motora.

Por ejemplo, un niño que haya nacido por cesárea, que sea prematuro, que haya estado hospitalizado, que haya sufrido la muerte temprana de un ser querido, o que haya vivido cualquier otra situación traumática en su primera infancia, puede ver afectado su aprendizaje, y, no es que sea vago, es que esas circunstancias dejaron una huella en su cerebro que es la responsable de sus dificultades de aprendizaje.

Además de ver sus dificultades, su autoestima se verá todavía más dañada por la falta de comprensión de los padres al llamarle vago, algo totalmente injusto para él.

Si tu hijo no estudia o no rinde, averigua qué le está pasando, llévale a que le hagan una valoración de las capacidades de aprendizaje, del neurodesarrollo, por ejemplo, valorar cómo están integrados sus reflejos primitivos.

No lo dejes pasar, tu hijo necesita que le comprendas y solucionar sus dificultades.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

Si llevo a mi hijo al psicólogo le voy a traumatizar
Esto es algo frecuente que oímos a los padres, que el psicólogo le va a traumatizar, a veces lo escuchamos justo cuando el niño ha tenido un problema como un accidente de coche, una intervención quirúrgica complicada, la muerte de un ser querido.

Entendemos que, como siempre, los padres quieren evitar el dolor de sus hijos, pero con esta actitud es cuando sí les pueden traumatizar. El psicólogo ayudará al niño a expresar, sacar y elaborar toso el dolor y los temores que se le han quedado en su mente, le hará ver que el sufrimiento en estos casos es normal (también deben comprenderlo los padres) y a través de juegos y otras técnicas el niño superará su situación traumática.

Si se deja pasar el tiempo, eso que quedó en su mente se enquistará y no solo no se pasará, sino que con el tiempo veremos las repercusiones negativas que causó.

Los psicólogos NO traumatizan, ayudan a resolver los traumas.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

Yo también era así de pequeño y “aquí estoy”
El que tú de pequeño tuvieras ciertos comportamientos inadaptados y ahora seas una persona con una vida funcional, no quiere decir que no lo pasaras mal, probablemente en esa época los recursos y los conocimientos para tratar a los niños no eran como ahora y los niños crecían como podían.

Suponemos que no quieres que tu hijo lo pase mal, no sabemos si él va a poder gestionar las dificultades como lo hiciste tú, es posible que tú seas una persona muy resiliente pero no sabes si tu hijo lo es, en qué medida y cómo le puede afectar en el futuro.

Seguramente que tu hijo tiene muchos parecidos contigo, y eso es fantástico, pero nadie como tú puede observar y mirar a tu hijo para ver si debajo de ese “yo también era así” hay cierto nivel de sufrimiento. si es así, llévale a un psicólogo que le ayude a cambiar lo que le está provocando ese dolor.

El que tú como padre o madre hayas sufrido y salido adelante, no significa que dejes sufrir a tu hijo también.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

Cómo le digo a mi hijo que tiene que ir al psicólogo
Cuando un niño necesita ir a un psicólogo es porque algo no funciona bien, porque seguramente está sufriendo por algo, el dolor está debajo de muchos malos comportamientos. Los niños se dan cuenta perfectamente de que algo no va bien, y son conscientes de su malestar y de lo que está pasando.

Lo que se le puede decir es que los padres se dan cuenta de que no se siente bien, que se dan cuenta de que está pasándolo mal y que ellos ya no saben cómo ayudarle, que van a ir a un especialista que trabaja con muchos niños, que como él tienen dificultades o problemas y que él sí sabe cómo ayudarle.

Si se alude a su malestar, se recoge su sentimiento, el niño se sentirá comprendido y su disposición a ir al psicólogo será buena.  En cualquier caso, el llevarle al psicólogo ES UNA DECISIÓN DE LOS PADRES, NO DEL NIÑO. Se le debe informar de lo que se ha decidido, pero esta decisión nunca debe ser responsabilidad del niño.

Suponemos que no quieres que tu hijo lo pase mal, no sabemos si él va a poder gestionar las dificultades como lo hiciste tú, es posible que tú seas una persona muy resiliente pero no sabes si tu hijo lo es, en qué medida y cómo le puede afectar en el futuro.

Seguramente que tu hijo tiene muchos parecidos contigo, y eso es fantástico, pero nadie como tú puede observar y mirar a tu hijo para ver si debajo de ese “yo también era así” hay cierto nivel de sufrimiento. si es así, llévale a un psicólogo que le ayude a cambiar lo que le está provocando ese dolor.

El que tú como padre o madre hayas sufrido y salido adelante, no significa que dejes sufrir a tu hijo también.

El trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a ver qué es lo mejor para ti, qué cosas estás haciendo que te están dificultando sentirte mejor, acompañarte para descubrir qué hay debajo de tu malestar y ver qué herramientas son las mejores para ti para solventar tu problema. El psicólogo hará de acompañante en la comprensión de ti mismo, de las dificultades que tienes, de cómo y porqué están ahí y de cómo afrontarlas.

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