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Adicción a la comida

Normalmente la adicción a la comida está relacionada con determinados alimentos, como el azúcar y los alimentos procesados, que influyen en el cerebro. No es casual que la adicción a la comida esté relacionada con dichos alimentos, porque estos son atractivos a la vista, el azúcar tiene un sabor agradable y a nuestro cerebro le gustan las cosas agradables. Por eso, ante situaciones de estrés o de malestar, nuestro cerebro nos pide azúcar para contrarrestar el malestar. Esto explica que ante la ansiedad o situaciones de estrés se coma más de la cuenta, llegando a provocar una adicción a la comida.

Esto no ocurre en todas las personas, hay muchas que ante situaciones de estrés seles cierra el estómago o no convierten la comida en una adicción. Pero no todos los cerebros han vivido las mismas circunstancias vitales, por lo que el que la comida se convierta en una adicción depende de varios factores.

Si para ti la comida es un problema, sientes que a pesar de haberte propuesto muchas veces dejar esos alimentos y no has conseguido, puedes ponerte en contacto con nosotros para ayudarte a ver qué hay debajo de esa conducta y ayudarte a controlarla.

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«El que mira hacia fuera sueña. El que mira hacia dentro despierta. Carl Jung.»

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Testimonios

J.T.

Cuando era pequeña mi madre me escondía el chocolate porque estaba “llenita”. Yo me pasaba el día buscándolo y esto se convirtió en una ingesta de chocolate y de dulces desmesurada, no lo podía controlar. Me convertí en una adicta al dulce y eso ya era un problema serio. Me recomendaron ir a Psicoveritas y allí conseguí librarme de esa maldita adicción.

S.P.

Cada vez que me sentía mal me daba unos atracones de muerte, el médico me decía que las manchas que tenía en la piel eran por todo lo que hacía y que mi cuerpo se estaba resintiendo interiormente. Ya había intentado varias veces dejarlo, pero nunca lo conseguía por lo que pensé que necesitaba ayuda profesional para lograrlo. Fui a Psicoveritas y con ellos lo conseguí.

R.I.

Mi hija de 7 años comía mucho y a mí me preocupaba que engordara mucho porque yo lo había pasado mal de pequeña por ese tema. La llevé a Psicoveritas y me dijeron que la niña no tenía ningún problema, que era mi obsesión la que estaba perjudicándola. Me quedé yo en terapia y se acabaron los problemas con la niña.

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