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El asco es una emoción primaria que se manifiesta en todos nosotros cuando algo no nos gusta o nos desagrada. Esta emoción se experimenta con frecuencia cuando cuando algo nos repugna o disgusta. Algunos de los sinónimos del asco son: repulsión, grima, repugnancia, desagrado o aborrecimiento.

Todos reconocemos la emoción del asco ante los alimentos en mal estado pero el asco abarca mucho más. Es una emoción compleja que implica rechazo hacia algo o hacía alguna conducta de valores morales que nos provocan desagrado.

Esta emoción nos afecta a todos en varias ocasiones de nuestro día a día afectando nuestra salud y bienestar. A continuación, te contamos qué es el asco, qué funciones tiene y cómo afecta al cerebro.

 

El asco y sus funciones

Un artículo en Psychology Today‘ publicado por la neurocientífica Aditi Subramaniam, doctora en El Instituto de la Salud Mental y la Neurociencia de la India, analizaba la emoción del asco y el sentimiento que ésta nos provoca. Según sus estudios, el asco proviene de un mecanismo evolutivo encargado de proteger al cuerpo de los patógenos infecciosos. El artículo también nos dice que esta amoción ayuda a crear unas reglas propias sobre lo que es y lo que no es asqueroso, por lo que crea una manifestación de sentido moral que cumple un papel importante en las relaciones sociales.

asco

La doctora Subramaniam afirmaba que «Lo que hace que el asco sea  fascinante como emoción es que, aunque tiene su origen en proteger al cuerpo de la ingestión de patógenos, sus implicaciones van mucho más allá y está por todas partes”. Para explicar esto es sencillo imaginar diferentes situaciones para comprobar como hay infinidad de ellas que nos incomodan y desagradan  como por ejemplo, la venta de animales salvajes en el mercado de Wuhan, ciertas comidas exóticas que contienen insectos u otros animales, el malestar que sentimos hacia las personas que tienen preferencias sexuales distintas a las nuestras, o el rechazo y repugnancia hacia ciertos ritos y costumbres de personas de  otras culturas.

En sus estudios y exploraciones, Subramaniam describió que existen dos tipos de asco: el emocional y el moral, ambos tipos están muy relacionados entre sí y , a veces es muy difícil identificar de qué tipo de asco estamos hablando. Si una persona comete actos que generan asco moral, es completamente normal que sintamos repugnancia hacia los objetos personales de esa persona, pero esto también puede ocurrir a la inversa: si los objetos personales de alguien nos desagradan o repugnan es entendible que sintamos asco moral hacia las conductas morales de esa persona.

 

Funciones del asco

La emoción del asco que hoy analizamos tiene dos funciones. La primera y más destacable es la función adaptativa. El asco aparece desde que apenas tenemos tres meses, y se encarga de preparar nuestro organismo para que rechace de forma eficaz las condiciones ambientales que puedan ser dañinas para nosotros. Se encarga también de favorecer que tengamos unos hábitos higiénicos y saludables. Además de protegernos del posible daño que pueden provocarnos algunas sustancias, nos protege de las consecuencias psicológicas de violar normas morales o culturales. 

La segunda función del asco es una función social. El asco favorece el entendimiento en las relaciones permitiendo a los demás conocer y predecir el comportamiento asociado a la propia emoción en sí.

La aparición de la emoción facilita la interacción social, nos ayuda a  controlar la conducta de los demás, permite y favorece  la comunicación de estados afectivos asociados a la propia emoción.

 

¿Qué desencadena el asco?

  • Algunos alimentos como la comida en descomposición.
  • Las secreciones corporales como sangre, sudor, vómitos, etc.
  • Algunos animales como los insectos o las ratas
  • Violaciones de normas sociales o morales 
  • El contacto con cadáveres o cuerpos muertos.
  • Trozos corporales como vísceras, miembros amputados.
  • La falta de higiene.
  • Cuando vemos un caso de estafa o corrupción de una persona de poder 
  • Cuando usamos una prenda o algún objeto de una persona a la que odiamos
  • Cuando descubrimos que alguien nos mintió deliberadamente 

 

¿Cómo nos afecta el asco?

 

¿Cómo afecta fisiológicamente?

Un grupo de investigadores científicos de Cataluña realizado en 2019 sometió a  30 personas a un estudio en el que se les mostraban alimentos apetitosos y asquerosos,  a la vez que se analizaba su actividad cerebral a través de resonancias magnéticas. Este estudio demostró que las personas pasamos por tres fases diferentes desde que percibimos el estímulo generador de asco.

En la primera fase, ante los estímulos que provocan la emoción, el cerebro comienza a activar mecanismos de defensa y protección sin que seamos conscientes de ello.

En una segunda fase la persona está alerta y es consciente de ese estímulo negativo que está percibiendo y en una última fase de asimilación, la persona siente la emoción y esa emoción se graba en su memoria.

Estas algunas de las alteraciones físicas que puede provocar esta emoción:

  • Sensaciones gastrointestinales desagradables
  • Moderada elevación de la frecuencia cardiaca
  • Aumento en la tensión muscular general
  • Aumento en la reactividad gastrointestinal
  • Ante el asco moral las personas también pueden sentir “ofensa”

 

¿Cómo cambia la expresión facial?

La boca se mueve de formas diferentes, se frunce de ceño y pueden aparecer gestos como querer arrojar un objeto o de querer evitarlo o gestos de estremecimiento. La expresión facial cambia, los músculos implicados son las alas nasales y los labios principalmente.

 

¿Cómo afecta a la conducta el asco?

Ante el asco las personas modificamos nuestra conducta con la tendencia al distanciamiento, escape o ganas de huir del hecho que produce la emoción. En ocasiones el asco también puede generar ansiedad.

Esta emoción es la que hace que cambien las conductas de las personas potenciando hábitos saludables, higiénicos, y adaptativos. 

La sensibilidad al asco se asocia con trastornos (de conducta, fobias, de ansiedad) y existe una relación entre sensibilidad al asco y síntomas obsesivo-compulsivos siendo las personas más sensibles al asco más proclives a desarrollar trastornos obsesivos-compulsivos por miedo a poder enfermarse o contagiarse.

El catedrático de Psicología Paul Rozin, experto de la Universidad de Pensilvania (EE. UU.) es un referente mundial en el estudio de esta emoción, en sus estudios sobre el asco concluyó que el asco tiene un componente cultural muy fuerte. Rozin afirma que «El asco se extiende con la evolución cultural a una forma de comunicar el rechazo hacia una amplia gama de cosas que la cultura considera ofensivas, incluyendo ciertos tipos de violaciones morales hacia otros».

asco

https://youtu.be/_R2A8Rb8GFc


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