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CÓMO AFECTA EL MIEDO AL CEREBRO – PSICOVERITAS

¿Qué es el miedo?

Según la Real Academia Española (2014), el miedo proviene del latín metus que significa temor, y se considera una angustia intensa por un riesgo o daño real o imaginario además del recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.  

 

Hay diferentes tipos de miedos como: miedo a las alturas, a los espacios cerrados, oscuridad, a las arañas, soledad, hablar en público, a la muerte, y un largo etcétera. El miedo tiene la increíble capacidad de paralizarnos y limitar nuestra vida, tomando un completo control sobre nosotros. 

 

El miedo es una emoción primaria que sale siempre de un pensamiento. Este pensamiento aparece de una creencia limitante que se pudo originar sobre algo que de pequeños fue vivido como una amenaza o situación alarmante o tiene que ver con algún adoctrinamiento o condicionamiento. 

MIEDO

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando tenemos miedo?

La expectativa de que nos pueda ocurrir algo malo desencadena una intensidad química en nuestro cerebro. La amígdala, que siempre está en búsqueda activa de estímulos amenazantes, ante una situación de miedo empieza a mandar señales de alarma a diferentes partes del cerebro. 

Una de estas partes es a la ínsula, estructura subcortical, la cual tiene como función la integración cognitiva de esas sensaciones fisiológicas que uno puede estar sintiendo ante la amenaza. La ínsula nos ayuda para predecir el peligro. Por ejemplo, si vemos que un coche nos sigue y va muy lento, podemos empezar a pensar “y si me hacen algo, y si me están siguiendo”, etc.” 

Luego tenemos la corteza cingular anterior, otra estructura subcortical, que es como un mediador racional y dirige la atención al estímulo amenazante. Y por último entrarían en juego los lóbulos frontales, más concretamente la corteza prefrontal dorsolateral, que son los que nos ayudan a inhibir los impulsos. En los lóbulos frontales, ante una amenaza, se activa el Sistema Nervioso Simpático (SNS)  (por ejemplo: al ver ese perro que nos da miedo, el coche que nos persigue, etc.). Al dispararse este sistema los músculos entran en tensión, aumentan los latidos del corazón, se comienza a sudar, se acelera la respiración, y todo ello para prepararnos para dos respuestas: 

  1. La huida, porque por ejemplo empezamos a correr. 
  2. La lucha, cuando nos enfrentamos, cuando vemos que no podemos huir y tenemos que defendernos.

Estas dos respuestas dependen mucho de la situación en la que nos encontremos y de la personalidad de cada persona, de nuestra forma de ser. No hay una predicción exacta de lo que vamos a hacer. 

Existe una tercera respuesta ante un miedo extremo, cuando ya la amenaza es inminente, que es la de quedarnos paralizados; nos quedamos bloqueados sin saber qué hacer porque el cerebro entra en shock. 

Todo esto ocurre cuando hay miedo, pero cuando descubrimos que esa amenaza no es una amenaza, entra en juego el Sistema Nervioso Parasimpático, (SNP) que es el que nos relaja (cuando vemos que la persona que iba en el coche no nos estaba persiguiendo o el perro que está ladrando no nos hace nada, etc.). Por lo tanto, una vez pasado el peligro, se desactiva el SNS y se activa el SNP, para que todo el cuerpo, a nivel cerebral y físico, vuelva a la normalidad. MIEDO

 

Las señales de alarma, comentadas con anterioridad, se extienden por otras partes del cerebro y después por el cuerpo gracias a un neurotransmisor llamado Glutamato. 

En el caso de que la amenaza desaparezca, que es cuando se activa el sistema parasimpático mencionado antes, la hormona tranquilizante conocida como endorfina se libera y recorre el cuerpo haciendo que vuelva a su estado normal. Pero cuando esta amenaza no desaparece, y por tanto el sistema simpático se mantiene activado, hay una constante segregación de adrenalina y cortisol (hormonas relacionadas con el estrés), que hacen que nuestro sistema inmune se debilite, haciendo que el nivel de azúcar en sangre aumente, el ritmo cardiaco se acelere y comiencen las palmas de las manos a sudar.


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