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La alegría es una emoción básica y natural del ser humano que se caracteriza por un estado de júbilo y generador de bienestar. La persona que experimenta alegría siente placer que suele ser producido por un suceso favorable. 

La palabra alegría viene del latín alacer alacris y significa rápido, vivaz o animado. La alegría es percibida como un sentimiento positivo que genera efectos sobre nuestro cerebro y por tanto nuestra salud física y menta, ¡sigue leyendo y te contamos más sobre esta emoción!

 

¿En qué consiste la alegría?

Como hemos dicho, la alegría es una emoción positiva, cuando una personas la siente suele manifestarla  hacia el exterior con un buen estado de ánimo, satisfacción, felicidad, optimismo y tendencia a la risa o sonrisa. Aunque debemos destacar que la alegría puede sentirse de dos formas:

  • Alegría activa: cuando queremos compartir el placer que sentimos otras personas que nos rodean.
  • Alegría pasiva: es una emoción que disfrutamos de forma más íntima y personal, sin exteriorizar de manera tan pronunciada.

 

Alegría y felicidad

ALEGRÍA

Cuando hablamos de alegría es interesante hablar también de  felicidad. La felicidad  ha sido definida como un estado de satisfacción con la vida y la emoción de la alegría uno de sus componentes. Hoy en día la alegría y la felicidad son metas y objetivos que nos marcamos en nuestras vidas. Las personas persiguen la alegría ya que estar alegre nos hace encajar mejor las dificultades y problemas al tiempo que hace que contagiemos la alegría a los que están a nuestro alrededor.

Como dato curioso, según la OMS, Bhután ha sido el primer país del mundo cuya política estatal se ha basado en la búsqueda de la felicidad. En este país ubicado en la cordillera del Himalaya, se  considera que la riqueza no genera ni asegura  la felicidad y que el modo de medir el progreso y desarrollo no debe basarse en el flujo del dinero. Esto les lleva a prestar poner el foco en la felicidad interior de forma individual y en sociedad . Esto les lleva a no utilizar medidores económicos como el Producto Interior Bruto para determinar el bienestar y la evolución de su país. En su caso, utilizan  el Índice de Felicidad Bruta (IFB), lo que le ha llevado a ganarse apodos como “el país de la felicidad”. 

Sin embargo, esta búsqueda constante de la felicidad  a veces nos lleva a forzar una falsa alegría que puede llegar a tener el efecto contrario generando malestar y desazón si sentimos que no logramos esa felicidad tan deseada.

Debemos permitirnos estar tristes también, ya que alegría y tristeza son emociones primarias necesarias, y aunque estar felices y alegres puede parecer preferible, debemos respetar nuestra sabia naturaleza y vivir ambas emociones sin forzar.


¿Cuáles son sus funciones?

Cómo toda emoción básica, la alegría es necesaria para los seres humanos y cumple dos funciones muy importantes. Por un lado hablamos de una función social.  La alegría nos mantiene en buena disposición para las relaciones sociales favoreciendo la comunicación, la atracción entre personas y el desarrollo de vínculos emocionales.

Además, la alegría tiene una función de reproducción. Cómo emoción básica aparece en todos los humanos y una de sus principales papeles es hacernos parecer o resultar atractivos/as a los ojos de nuestros semejantes, lo que aumenta la probabilidad de reproducir la especie.

 

¿Qué nos causa alegría?

Esta emoción se desencadena ante acontecimientos, recuerdos o noticias positivas. Estos son algunos de los motivos que pueden provocar alegría:

  • El amor correspondido en las relaciones familiares, sociales e íntimas
  • El placer que experimentamos en diversas ocasiones
  • Saber vivir el aquí y el ahora disfrutando de los pequeños detalles
  • El éxito profesional o el logro de nuestras metas y objetivos
  • La buena salud tanto física como mental
  • Un perspectiva optimista ante la vida también favorece más alegría

 

¿Cómo afecta físicamente la alegría?

  • Cambia la expresión de nuestro rostro

La cara de una persona con alegría se caracteriza por elevación de los párpados y estrechamiento de su apertura y separación de los labios dando lugar a la sonrisa.

  • Provoca risa, sonrisa y llanto

La alegría puede despertar la risa incluso llegando hasta provocar el llanto.  La risa aumenta nuestra frecuencia cardiaca y por tanto nuestro ritmo cardíaco, un ataque de risa con amigos puede ayudarnos a quemar unas 40 calorías. Además la risa relaja nuestro organismo y favorece nuestro sistema inmunológico.

Las personas que padecen ira pueden apretar los músculos de la boca, los puños y manos, la zona cervical, apretar los labios  o tensar cualquier otro músculo de su cuerpo. Cuando esta tensión muscular se sufre por un tiempo puede generar temblores.

  • Mejora la digestión

Los músculos lisos, cómo los músculos del intestino se mueve a más velocidad cuando estamos alegres, lo que favorece una mejor digestión y ayuda a evitar problemas intestinales.

En ciertas ocasiones, se pueden producir adicionalmente escapes de orina debido a una relajación de los músculos del esfínter.

  • Circulación de sangre

Con la liberación de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina, las endorfinas y la oxitocina, encargados de distintos ámbitos relacionados con la felicidad, se estimula el sistema circulatorio por lo que el flujo sanguíneo es más rápido.

  • Ayuda a combatir el estrés y la ansiedad

Cuando experimentamos alegría los niveles de la hormona del estrés, el cortisol, disminuyen, por lo que este estado emocional hará que nuestros niveles de estrés se reduzcan.

  • Ayuda a combatir el dolor

En estado de alegría un dolor físico, como la migraña, puede reducirse debido a la cantidad de neurotransmisores que se libera.

  • Puede mejorar nuestra salud física

Mejora nuestro estado de ánimo, lo que hace que aumenten nuestras ganas por relacionarnos o practicar deporte o en la forma de alimentarnos. También favorece el tiempo para el autocuidado y, en definitiva, unas mejores conductas que hacen que nuestra salud física mejore.

  • Mejora la calidad del sueño

La felicidad y la alegría favorecen un pensamiento positivo y liberan a la mente de pensamientos intrusivos negativos, esto ayuda a conciliar el sueño y a descansar mejor.

 

¿Cómo afecta psicológicamente la alegría?

  • Ayuda a aceptar lo que no podemos cambiar

Esta emoción positiva nos ayuda a encajar y a aceptar de una manera más favorable aquellos problemas o circunstancias de la vida que no podemos cambiar. No es que nos resignemos ante ellos, sino que logramos más fortaleza para hacerlos frente y poder mantener una buena salud mental.

  • Mejora la autoestima y la confianza en uno mismo 

Con la alegría mejora la opinión que tenemos sobre nosotros mismo lo que ayuda a una mejor toma de decisiones y a reducir nuestras inseguridades

  • Fomenta la creatividad

Nos encontramos más relajados y con mejor estado de bienestar general que ayuda a dedicar tiempo sin presiones a aquellas tareas que requieren de nuestra creatividad.

  • Fomenta las relaciones sociales y ayuda a estrechar lazos. 

Las personas cuando están alegres son más proclives a relacionarse con los demás por lo que favorece las relaciones sociales.

  • Mejora nuestra motivación y estado de ánimo. 

La alegría llama a la alegría, cuando más felices nos sentimos, mejor humor y predisposición tenemos para encajar las diferentes circunstancias de la vida. La alegría hace que nuestros pensamientos negativos disminuyen y aporta una visión más positiva ante la vida.

  • Favorece que disfrutemos más del tiempo

Las personas más alegres logran un mejor equilibrio entre las tareas obligatorias y aquellas actividades placenteras que ellos eligen porque les aportan más felicidad.

 

Consejos para fomentar la alegría

Si quieres fomentar en tu vida la alegría debes intentar vivir el presente disfrutando y valorando cada pequeño detalle de la vida, este aquí y ahora te ayudará a disfrutar del momento y aportará alegría a tu vida.

Otra buena pauta a seguir, es intentar asumir aquello que no podemos cambiar y relativizar los problemas. Muchas veces inundamos nuestra mente de pensamientos negativos y preocupaciones desmedidamente. Para fomentar una vida más alegre, debemos relativizar y reconocer que tenemos opciones frente a los problemas que puedan surgir, intentando así que controlar las dificultades de la vida.

Además, debemos cuidar el lenguaje interno, ya que un diálogo interno positivo nos ayuda a estar más motivados y mejora nuestro bienestar general. Practicar la gratitud hacia nosotros mismos y los demás también puede ser de ayuda.

Y sin duda, dedicar tiempo a actividades placenteras. Da lo mismo que se trate de autocuidado o de actividades interaccionando con los demás, pero dedicar tiempo a lo que te gusta, te hará sentir mejor.

 

alegría

 


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