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La ira es una emoción que abarca un conjunto de sentimientos negativos que expresamos a través del resentimiento o de la irritabilidad.

Es una emoción natural humana que todos experimentamos durante varias ocasiones a lo largo de nuestras vidas.  Sin embargo, en ocasiones la ira va más allá de nuestro instinto de protección y nos enfadamos o irritamos sin necesidad de hacerlo  En este post vemos cómo afecta al cerebro la ira y qué podemos hacer para conocer esta emoción.

 

¿Qué es la ira y cuáles son sus funciones?

Como hemos comentado, la ira engloba sentimientos negativos que expresamos a través del resentimiento o de la irritabilidad. La palabra ira es de origen latino y significa furia y violencia Otros sinónimos son enfado, rabia, furia, enojo o cólera.

Si nos fijamos en el sentido más positivo de la ira, diremos que esta emoción cumple una función adaptativa que nos prepara para protegernos  y estar listos para sobrevivir (huir o defendernos) a ciertas amenazas o situaciones de peligro. Sin embargo, como dijimos anteriormente, a veces la ira se desata inapropiadamente, sin que exista una amenaza real que nos esté poniendo en peligro. Cuando esto sucede, acarrea una serie de consecuencias notables sobre nuestro comportamiento y a nivel fisiológico.

iraPor el contrario, si empleamos esta emoción correctamente puede sernos útil para manifestar nuestra opinión, oponernos a algo, expresar molestia u obtener algún beneficio, por lo que nos hará más competitivos y será beneficioso para nosotros como afirma Eduardo Calixto González, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Sin embargo, no debemos olvidar que la ira es una emoción intensa que cuando se manifiesta puede llegar a alterarnos, puede anular nuestra capacidad de reflexión y puede provocar una revolución en nuestro cuerpo, por lo que debemos prestar atención a lo que nos produce ira y analizar por qué y cómo lo hace. De esta forma lograremos cuidar nuestra salud física y mental y la de los demás.

 

¿Por qué se desencadena la ira?

  • Se genera cuando tenemos la sensación de haber sido perjudicados.
  • Cuando abusan de nosotros verbal o físicamente.
  • Cuando pasamos por situaciones injustas o que atentan contra los valores morales y la libertad personal.
  • Cuando alguien se interpone en nuestras metas u objetivos.

 

¿Cómo afecta la ira al cerebro?

La neurociencia ha estudiado la relación entre la ira y  la actividad de ciertas áreas cerebrales que esta emoción provoca. (Alia-Klein, N., et al., 2020).

La zona anterior de la ínsula, se encarga de la integración emocional para que podamos experimentar las percepciones de manera global y su actividad varía cuando experimentamos ira.

La amígdala es el centro de nuestro mundo emocional y es muy sensible al estrés y a los sucesos externos que ponen en peligro nuestra supervivencia. Esta estructura cerebral actúa como una alarma general y hace que nuestro cuerpo se active. La amígdala es la encargada de la activación de la respuesta “luchar o huir de la situación”, y hacer que aparezcan en nosotros los síntomas propios del estrés.

La corteza pre-frontal es capaz de calmar emociones intensas, se encarga de dirigir la atención, controla los impulsos y es capaz de adaptarse a situaciones novedosas y cambiantes. Cuando sentimos ira, esta zona está muy activa. El tálamo está implicado en la aparición de los estados emocionales, de modo que también se activa con la ira. Todos estos cambios en nuestro cerebro provocan una serie de síntomas físicos y psíquicos que vemos a continuación.

 

Síntomas físicos de la ira

  • Afecta al sistema cardiovascular

Aparecen síntomas físicos como taquicardia, hiperventilación, aumento de la presión arterial. cómo el ritmo respiratorio se acelera, pueden aparecer sensaciones de mareo o de ahogo.

  • Aumentan la tensión muscular

Las personas que padecen ira pueden apretar los músculos de la boca, los puños y manos, la zona cervical. También se suelen apretar los labios o se puede tensar cualquier otro músculo de su cuerpo. 

  • Se produce un aumento de la temperatura corporal

Cuando sentimos ira, nuestro rostro se enrojece y aumenta nuestra temperatura corporal pudiendo generar sudoración, acaloramiento y sensación de sofoco.

  • Alteraciones en la voz y en la mirada

La voz se entrecorta y el tono de voz con el que hablamos cambia. Otro de los síntomas es la dilatación de las pupilas.

  • Ocasiona problemas digestivos

Como síntomas secundarios, podríamos sufrir problemas digestivos ya que el funcionamiento de nuestro aparato digestivo pasa a un segundo plano, pueden aparecer diarrea, estreñimiento, vómitos, náuseas o gases.

  • Puede favorecer ciertas enfermedades

De acuerdo con el escritor canadiense Jaques Martel, en su “Gran diccionario de las dolencias y enfermedades”, todas las enfermedades que terminan en “itis” suelen estar relacionadas con la ira o la frustración. Estas enfermedades se vinculan con conflictos emocionales no resueltos favoreciendo que se produzcan inflamaciones que pueden dar  lugar a enfermedades como: Amigdalitis, Apendicitis, Artritis, Bursitis, Colitis, Cistitis, Diverticulitis, Gastro-enteritis, Gingivitis, Laringitis, Otitis, Tendinitis, Uretritis y Vaginitis, etc.

 

Efectos sobre la conducta

La ira puede desorganizar nuestra manera de pensar y nuestras acciones ya que cuando estamos bajo la influencia de la ira tendemos a actuar impulsivamente, nos cuesta pensar con claridad y por tanto no somos capaces de ver la repercusión de nuestro comportamiento.

Si además la ira es desmedida o continuada, ésta genera violencia. Cuando las personas explotan, es posible que su ira se transforma en agresiones físicas o psicológicas hacia otros.

Además, cuando los conflictos emocionales no son resueltos, aparecen en esas personas otras emociones como el rencor, el odio, la injusticia o el rechazo que acabarán perjudicando a sus relaciones sociales.

 

Consejos para controlar la ira

Algunas medidas para aprender a gestionar la ira y que no se convierta en un problema:

  • Trabaja la expresión asertiva de lo que te preocupa o de tus necesidades. Podemos expresar lo que sentimos de forma clara pero sin herir a nadie ni tratar de manipularles.  
  • Controla el resentimiento, no dejes que episodios pasados se guarden y te marquen de nuevo una y otra vez, para ello resuelve los  problemas de tu pasado.
  • Respeta siempre a los demás para evitar que tu ira se descontrole, ya que los ataques de ira suelen ir acompañados de faltas de respeto.
  • Trabaja técnicas de relajación a través de la respiración o de imaginación relajante que te ayuden a pausarte antes de reaccionar.
  • Si sientes que la ira forma parte de tu vida y te impide vivir plenamente, busca ayuda psicológica para aprender a entender y gestionar tus emociones.

 

ira

https://youtu.be/_R2A8Rb8GFc


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