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Sí, has leído bien, en el post de hoy vamos a hablar de cómo dejar el trabajo sin que esta decisión
nos haga sentir culpables. Quizás, según los tiempos que corren, esperaríais otro tipo de
pregunta, más bien algo así como “¿cómo conseguir trabajo?”. Por lo que os preguntaréis, qué
razones pueden existir para querer dejar el trabajo cuando en la mayoría de los casos ha sido
tan difícil encontrarlo.

Te dejamos el vídeo que hemos realizado en YouTube tratando este tema.

https://youtu.be/8nlTxhPr95E

RAZONES POR LAS QUE DEJAR EL TRABAJO

Algunas de las razones más habituales por las que pensamos en dejar el trabajo son el estrés
que este nos ocasiona, la difícil conciliación con la vida personal o porque no nos sentimos
realizados, entre otras. Pero ¿por qué dejar el trabajo nos puede hacer sentir culpable?

• Búsqueda del bienestar personal. Puede ocurrir que nos sintamos culpables, aunque
estemos buscando nuestro bienestar, o precisamente porque estamos buscando
nuestro bienestar y eso nos parezca egoísta. Podemos querer dejar el trabajo con el
objetivo de hacer lo que realmente nos hace felices como, por ejemplo, dejar un
puesto fijo en finanzas para ser psicólog@ o el puesto en una empresa para ser
artista. Buscar nuestro bienestar a veces implica un riesgo a nivel económico y
emocional. Esto puede generarnos cierta culpabilidad sobre todo si tenemos ciertas
responsabilidades económicas y familiares. La apuesta y la decisión personal puede
conllevar culpa.

Lealtad. Si no lo intentas, nunca lo sabrás. Puede ser que esta frase te haya llevado
al actual trabajo; pero también puede ser que te hayas dado cuenta de que no era
lo que esperabas. Sin embargo, dejarlo te genera cargo de conciencia porque
dejarías a otras personas con todo tu trabajo si te fueras o porque diste tu palabra
de hacerte cargo de la tarea. Además, seguramente a esto se le sume que, mientras
el trabajo no fue lo que esperabas, las personas que has conocido son estupendas.
¡Otro motivo más para sentirte culpable!

Falta de tiempo. Un poco relacionado con el primer punto nos encontramos con las
personas multitarea. Estas personas se embarcan en diferentes tipos de trabajos,
pero luego en el día a día no son capaces de rendir (razonable por otra parte porque
el día tiene 24 horas y nuestro rendimiento tiene un límite). Una vez que han llegado
a los límites y se encuentran entre las cuerdas, plantearse dejar el trabajo puede
hacerles sentir culpables, o incluso decepcionados consigo mismos por no llegar a
todo. Quizás también se lo advirtieran y no supo verlo.

Otra oferta. Por último, los más suertudos. Y te preguntarás, ¿qué puede hacerme
sentir culpable en un cambio de trabajo si la nueva oferta es mucho mejor? Pues
puede entrar en juego el segundo punto, y sentirnos culpables porque se haya
generado un gran vínculo entre los compañeros, o quizás te sientas culpable porque
este trabajo fue una gran oportunidad para ti. Sí, lo he escrito conscientemente, fue,
en el pasado.

Trabajo

¿QUE PODEMOS HACER AL RESPECTO?

 

¿Podemos hacer algo? ¿Solo nos queda resignarnos? No hacer nada y quedarnos en el puesto
de trabajo actual es una opción; pero hacer algo al respecto también lo es y la movilización hacia
la acción nos va a enriquecer mucho más que esperar a que amaine la tormenta.

Puede ser que, una vez hayamos valorado todas las opciones, la opción de seguir como estamos
sea más factible y adecuada para nosotros, siendo este proceso distinto a la indiferencia.
Habremos realizado un proceso importante: valorar, analizar y tomar una decisión.

Haz una lista donde incluyas los pros y los contras. Es posible que necesites hablarlo con
personas importantes para ti y que te ayuden a valorar las opciones. El objetivo ahora es
determinar qué quieres hacer, si dejar el trabajo o no. Ya nos encargaremos de la culpa después.
Los apoyos cercanos van a ser muy relevantes tanto a la hora de sopesar las opciones como
después de la toma de decisión, pues serán los que estén. Haz esa lista por escrito; escribir nos
ayuda a estructurar y a organizar nuestras ideas y sentimientos.

Una vez que tengas la decisión tomada y te hayas decantado por dejar el trabajo, ¿cómo hacerlo
sin sentirse culpable? Vamos a rescatar las posibles razones por las que sentirnos culpables al
dejar el trabajo: búsqueda del bienestar personal, lealtad, falta de tiempo u otra oferta. En todas
estas opciones y otras posibles, la clave puede ser sentir que no le debes nada a nadie, a pesar
de que puedas estar sumamente agradecida, y que el trabajo es un espacio en el que sentirse
realizado como persona. Por tanto, si el trabajo no cumple esto último, la culpa disminuirá.

 

TrabajoVolveré a recurrir a las listas; realmente son muy eficaces. Escribir pone en orden nuestros pensamientos por lo que ayuda a aclararnos, reduciendo así nuestra ansiedad. Pueden ser listas, o simplemente volcar todos tus pensamientos, y la escritura nos ayudará a ordenarlos. Son
muchos los beneficios de escribir; escribir nos ayuda a reordenar las emociones, reflexionar, organizar, crecer, progresar e incluso conocernos mejor. Escribir cómo nos sentimos nos puede ayudar a poner en perspectiva ciertas circunstancias. Sólo hay una instrucción: no juzgarte.
Escribe sin miedo lo que te venga a la cabeza. Además de haberte decantado por dejar el trabajo, en este proceso personal puedes encontrar cómo quieres dejarlo.

 

Por regla general siempre queremos hacer este tipo de cosas de la mejor manera, y si es posible,
quedar bien. Aunque las despedidas no suelen ser fáciles, ciertas opciones pueden ayudarte a
pasar este tramo de tu experiencia laboral de la mejor manera. Es importante planearlo antes
de hacerlo, como casi todo en esta vida, pudiendo recurrir a la visualización de las diferentes
situaciones. Debes decidir con quién hablarás primero y a quién le comentarás la decisión en
primer lugar, a quién se lo comunicarás posteriormente, qué razones quieres darles e, insisto,
qué quieres dejar. Mi madre siempre decía que es de bien nacido ser agradecido, y es que, si ese
trabajo ha sido un impulso para tu carrera y te han acogido y te has sentido como en casa,
deberás hacérselo llegar de alguna manera. ¿Cómo te gustaría que alguien con quien has
trabajado se despidiera de ti?


 

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