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Muchas veces pensamos que nos separamos porque no aguantamos como antes. Y puede que sea así.

Razones que solemos utilizar son:

  • Discrepancias en la educación de nuestros hijos: Y esto es cierto, no solemos sentarnos a hablar con nuestra pareja de lo que queremos para ellos y nuestra familia. Y esto, cuando los chicos van creciendo, genera discusiones y tensiones. Que al pasar los años, pueden ser una de las causas más comunes para la ruptura de pareja.  
  • Crecimientos personales y nuevos objetivos de vida: Puede que con el paso de los años, cambios de trabajo, amigos, la crianza de los hijos o incluso acudir a un psicólogo… hace que podamos crecer como personas y plantearnos nuevos objetivos de vida y familiares. Pero si nuestra pareja no ha ido formando parte de este crecimiento poco a poco, es casi seguro que este nuevo planteamiento choque con el de nuestra pareja. Y esto a la larga nos distancia. Es como si un miembro de una pareja hubiera crecido y el otro se hubiera quedado anclado en los objetivos de cuando nos juntamos.  
  • Las dificultades económicas: muchas veces las presiones con el dinero aumentan las tensiones y las discusiones con nuestra pareja. En cómo debemos gestionarlo, en qué nos lo gastamos, cómo lo ahorramos…
  • La monotonía: Todos hemos oído hablar de cómo el día a día nos hace sentir que estamos aburridos y que nuestra vida no tiene sentido. Y claro, esto tiene un límite. Y muchas veces es el divorcio.
  • Celos: a veces son reales y a veces no, esta es una causa muy común en las rupturas. Las tecnologías e internet ha reforzado que esto sea así.
  • Infidelidad: Estas suelen ser motivo de ruptura, pero es importante analizar de dónde surgen y si es algo puntual, para determinar el fin de la pareja.

La verdad es que cuando nos juntamos con nuestra pareja, lo hacemos pensando que será para siempre, y tenemos muy interiorizado que la familia unida siempre será mejor que si se separa.

La confianza

Pero esto es un mito y ya deberíamos de empezar a tener otras creencias. Así que mi consejo es que también deberíamos poder confiar en nuestra pareja y poder hablar tanto de lo que nos ha pasado hoy en el trabajo, como de que si queremos educar a nuestro hijo de esta u otra manera o incluso de remar juntos a una buena vida en común. Parece una tontería, pero es un salvavidas para una buena vida en pareja.

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