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El trauma por abandono puede constituir un verdadero desafío para los niños adoptados y sus padres. ¿Te has preguntado alguna vez cómo se sienten los niños adoptados? ¿Se puede reparar el apego y el trauma ocasionados por la herida por abandono?

¿Te has preguntado alguna vez cómo se sienten los niños adoptados?

Los niños y niñas adoptados, debido a las situaciones de adversidad temprana que han vivido antes de la adopción, experimentan diferentes traumas, puede ser solo el trauma de la separación, cuando la separación de la madre biológica y la incorporación a una familia se produce en el momento del nacimiento, o puede haber otras experiencias traumáticas añadidas en función la vida preadoptiva (maltrato físico, sexual, negligencia, etc.)

A continuación, describiremos cómo puede sentirse un niño adoptado debido a dichas experiencias tempranas adversas. 

El sentimiento de abandono se genera por la experiencia emocionalmente dolorosa que ocurre cuando un bebé/niñ@ es separado de sus figuras de apego, ya sea debido a separaciones familiares, cuidadosAdversidad temprana inconsistentes o la falta de una figura de apego constante. A esto se le llama trauma de abandono y puede tener un impacto significativo en el desarrollo emocional, conductual, cognitivo y social del bebé/niñ@.

Para entender esto es importante explicar el concepto de apego. El apego es el vínculo que se da entre el infante y sus figuras de referencia o cuidadores principales. A través de las relaciones con ellos, el/la niñ@ aprenderá qué es lo que puede esperar del mundo en base a cómo dichas figuras cubran sus necesidades básicas, tanto a nivel físico como psicológico. Será  por lo tanto esencial, en su desarrollo emocional y social.

Más de la mitad de los niños adoptados presentan algún tipo de problema de apego. Esto significa que, debido a las experiencias de abandono o inestabilidad en sus primeros días, meses  o años de vida, est@s niñ@s pueden tener dificultades para formar relaciones de apego seguras y saludables con sus padres adoptivos o con otras figuras referenciales.

El trauma por abandono puede llevar a una serie de comportamientos y conflictos emocionales como dificultades para confiar en los demás, problemas de regulación emocional, una sensación de inseguridad constante en sus relaciones, y problemas de aprendizaje. Est@s niñ@s pueden experimentar también baja autoestima, sentimientos de culpa, miedo al rechazo, ansiedad por separación, dificultades al relacionarse con sus iguales o con adultos, poca resistencia a la frustración, necesidad de control de su entorno y problemas en el establecimiento de lazos afectivos.

Estas formas de respuesta vienen dadas por la mente y el cuerpo (Sistema Nervioso) como sistemas de protección ante eventos que son percibidos como amenazantes. Por lo tanto, es importante señalar, que los problemas de apego y el trauma de abandono no se deben a ningún “defecto del niñ@”, sino que son consecuencia de las experiencias adversas que han vivido en su infancia.

¿Se puede reparar el apego y el trauma de abandono?

Es importante abordar desafíos como la reparación del apego y el trauma de abandono de manera comprensiva y terapéutica. El primer paso es proporcionar un entorno seguro y de apoyo para que l@s niñ@s puedan sanar y desarrollar vínculos de apego más sólidos con sus nuevas familias adoptivas. El/la niñ@ necesitará de unos cuidadores disponibles emocionalmente, que sepan poner límites con cariño y que sean consistentes. Es importante que los madres/padres adoptivos trabajen desde una posición en la que el/la niña o adolescente pueda explorar nuevos retos y desafíos, y que, a su vez, estén disponibles, para que pueda volver a ellos, cada vez que lo necesite, en búsqueda de consuelo, regulación emocional, poner palabras a sus sentimientos, solucionar problemas, etc. 

Imaginemos a un niño que juega en el parque cerca de su casa y, en ocasiones, tiene conflictos con un grupo de niñ@s de su vecindario. El niño acude a su hogar con la esperanza de recibir apoyo por parte de su madre, pero con frecuencia, esta se encuentra bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva en el sofá de su casa, desde que su marido la dejó llena de deudas y sin trabajo. La madre no solo no está disponible, sino que, además, no le provee de cuidados básicos y prácticamente le ignora la mayor parte del día.

La repetición de esta traumática situación, generará en el pequeño la idea de que tiene que “apañárselas solo”, para comer, vestirse, solucionar problemas y un largo etcétera; todo ello irá acompañado de sentimientos de frustración, decepción, desaliento, etc. El niño siente que no puede confiar en el adulto de referencia, no está disponible e incluso lo rechaza cuando acude a ella. El pequeño sentirá que el mundo es peligroso y que debe cuidarse de sí mismo.

Ahora, sigamos pensando en este niño que, tras haber vivenciado su infancia marcada por la negligencia y el abandono por parte de su madre, finalmente es adoptado por otra familia. 

Falta de conexión emocional

Cuando el niño llega a su nuevo hogar, continúa presentando dificultad para confiar en los adultos a su cuidado, en este caso sus nuevos padres adoptivos. A pesar de la buena intención, voluntad, amor y apoyo de ellos, el niño presenta un patrón de apego inseguro y un trauma de abandono importante, que le dificulta establecer conexiones emocionales.

Cuando llega la adolescencia, el adolescente se comporta de forma distante, rechaza todo intento de cercanía emocional de sus padres. No sabe cómo expresar lo incómodo e inseguro que se siente cuando tratan de poner orden o ayudarle de cualquier forma, lo que le lleva a enfadarse y ponerse agresivo en muchas ocasiones. Como sabemos… “ se las apañaba solo”, así que cuando tiene dudas o dificultades propias de la adolescencia, no busca ayuda o apoyo, ya que, lo que ha integrado en su imaginario psicológico es la desconfianza, el rechazo y la autosuficiencia.

 

Respondiendo a la pregunta de si podemos cambiar el apego, no hay una respuesta categórica, pues va a depender de muchos factores, unos relacionados con la cantidad de experiencias adversas vividas por los menores, que determinarán el daño que han sufrido y, otros relacionados con las características personales de los padres. Lo que sí podemos asegurar es que siempre hay un determinado grado de reparación, siempre se puede reparar cierto daño y crear lazos afectivos con mayor o menor estabilidad. En algunos casos la reparación será casi completa y se generará una vinculación afectiva con sus figuras de apego, en otros, es posible que el daño recibido impida una reparación total. En cualquier caso, se requerirá de grandes dosis de comprensión y empatía por parte de los cuidadores, de mantenerse atentos ante las necesidades genuinas de su hij@, de generar situaciones seguras una y otra vez, en las que sepa que sus padres están ahí para él, y que es querido de forma incondicional, aunque no siempre se comporte o se sienta bien. 

Para proveer de apoyo en salud mental y lograr armonía dentro de las relaciones familiares, puede ser importante introducir figuras profesionales que favorezcan un entorno propicio con la creación de espacios seguros. Para ello, es recomendable acudir a centros especializados donde se brinde apoyo terapéutico profesional.

A pesar de que el camino hacia la recuperación y la construcción de relaciones saludables puede ser un gran desafío, cuando la infancia ha sido tan marcada por la negligencia, trauma de abandono e incluso maltrato o abusos, la traumaterapia y la terapia basada en el apego puede tener un papel fundamental en el proceso de sanación. 

En este proceso, puede ser profundamente reparador, que tanto padres como el propio niñ@ o adolescente participen en grupos de apoyo para padres adoptivos o niñ@s/adolescentes adoptados respectivamente. Estos grupos pueden brindar la oportunidad de entender, junto a sus iguales, temas sobre su pasado que les están influyendo en el presente, comprender dificultades que experimentan, aprender sobre las repercusiones de sus vivencias pasadas, entenderse mejor, etc.

Desde casa los padres, pueden comenzar a practicar patrones de apego más seguros para su hij@, mediante la planificación e implementación de estrategias como: practicar una comunicación abierta y honesta, donde compartir pensamientos y sentimientos con base en una escucha empática; establecer rutinas y estructura, generando estabilidad en el hogar; fomentar conexión emocional compartiendo tiempo juntos de calidad y promoviendo la seguridad física y emocional.Herida del abandono

La formación sobre las consecuencias de la adversidad temprana y el aprender cómo tratar a l@s niñ@s que la han sufrido, cuya crianza es muy diferente a la de los niños que no han vivido trauma, es una necesidad imprescindible en los padres que se van a convertir en figuras de apego de niños o niñas que han experimentado trauma.

Cada persona es única, lo que puede funcionar para una persona, puede no funcionar para otra. La paciencia, comprensión y el amor incondicional son fundamentales en todo el proceso, para favorecer la superación del trauma de abandono y en todo el proceso para desarrollar un vínculo afectivo seguro con sus padres adoptivos y mejores relaciones con el mundo que le rodea.

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