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¿Qué es la herida del abandono?

Las heridas del abandono son las consecuencias de experimentar un abandono durante nuestra infancia, por parte de nuestros cuidadores principales. Derivado de este abandono pueden desarrollarse síntomas físicos o emocionales.

Tipos de abandono

Podemos hablar de dos tipos de abandono:

– El abandono físico:

  • Por la pérdida de nuestros progenitores o cuidadores principales.
  • En casos de adopción.
  • Cuando otro bebé en la familia retiene toda la atención.
  • Carencia de los cuidadores principales por trabajo u obligaciones. 
  • Cuando una enfermedad física o mental no le deja al progenitor hacerse cargo de su hijo. 
  • Y, en general, cuando los progenitores son negligentes en el cuidado y satisfacciones básicas de los niños y niñas.

– El abandono emocional:

Tiene lugar cuando el niño siente que sus progenitores son distantes o inalcanzables a nivel emocional. Esto puede ocurrir debido a que los cuidadores no tienen las habilidades para cuidar de ellos y mucho menos de sus hijos. O también porque tienen algún problema en relación a su salud mental que no les deja estar presentes emocionalmente. 

¿Cuáles son las causas de la herida por abandono? 

Las heridas del abandono por lo general, se crean cuando los padres se comportan de manera distante emocionalmente y hace sentir al niño o niña que no es amado o aceptado. También se produce a medida que los niños o niñas sienten falta de cariño, de cuidado, de protección y de atención, lo que acaba provocando miedo a la soledad. Las personas con esta herida generalmente son dependientes emocionales en las relaciones sociales y afectivas.

Para que esta herida sane, es imprescindible pasar tiempo de calidad con nosotros mismos, aumentar la autoestima y darle mucho amor a nuestro niño interior para que entienda que no se necesita a nadie para ser felices y que siempre nos vamos a tener a nosotros mismos. Si la situación de abandono en la infancia ha sido grave y continuada en el tiempo, será necesario hacer un proceso terapéutico.

Tipos de heridas de abandono y sus síntomas

La herida por abandono genera una serie de síntomas. ​​

¿Cuáles son los síntomas de una persona herida por abandono?

  • Victimización o tendencia a cumplir el rol del salvador.
  • Necesidad de apoyo continuo y reforzamiento.
  • Sentimiento de que el otro no nos quiere lo suficiente.
  • Miedo al abandono constante.
  • Búsqueda constante de atención.
  • Desregulación emocional.

También otros síntomas que pueden aparecer son pensamientos obsesivos y/o conductas desreguladas.

Trauma por abandono en adultos

¿Por qué los adultos temen el abandono? 

Las heridas en la infancia producen máscaras, que se utilizan como método de protección inconsciente y automático. La máscara de las personas con este tipo de heridas se asocia generalmente a la dependencia emocional. Cuanto mayor es el daño causado por el abandono, mayor es la dependencia emocional que se genera.

Esta dependencia se manifiesta en déficits emocionales que se intentan suplir con otras personas, y la forma en que se construyen las relaciones se caracteriza por ser:

  • Desadaptativa.
  • Desproporcionada.
  • Patológica.

Además, la ansiedad, el dolor y la inquietud se manifiestan en esta relación. Se construyen vínculos a partir de la necesidad, y la persona no puede ser funcional sin esos vínculos. También, las personas que han experimentado el abandono, a menudo necesitan una validación externa constante para sentirse bien o saber que están haciendo lo correcto.

Prefiero estar solo y aislado por miedo a que me dejen

Una herida de abandono es una vivencia de soledad durante la infancia. Es una carencia física, emocional y de aprendizaje. Esa carencia produce un fuerte sufrimiento en el niño y niña, que experimenta como una vivencia aterradora de soledad, miedo y desprotección.

Un adulto que experimentó  abandono evoluciona físicamente pero no emocionalmente, ya que queda atado a un sentimiento de soledad y vacío. La ausencia de los progenitores genera un sentimiento vacío muy fuerte en su interior y un lugar de víctima. Suelen ser niños de mirada triste, desprotegidos e incapaces de hacerse cargo de sí mismos. El niño se quedó anclado en su cuerpo de adulto, con todas las necesidades incompletas. A día de hoy se ve de manera clara en su mirada, en sus sentimientos de tristeza y en su percepción de víctima de la vida.

La persona que tiene una herida de abandono piensa que los otros no le quieren, experimenta el síndrome de “el malquerido», donde todo es analizado e interpretado desde los ojos de ese niño solo, al que no le valoraron ni fue importante para sus progenitores. 

Tiene una constante sensación de tristeza y muchas veces crea relaciones de dependencia, ya que siente que tiene que complacer, ser lo que los demás esperan de él, por lo que le resulta difícil decir que no, expresar lo que siente y piensa y poner límites. Presenta dificultad para adaptarse a la autoridad, las personas que la representan, como jefes, líderes, sacerdotes, etc., lo aterrorizan y le dificulta relacionarse con ellas de adulto a adulto.

Cualquier tipo de ruptura, amorosa, despido en el trabajo, fin de una amistad, etc. las vive como experiencias muy dolorosas, porque en esos momentos es el niño abandonado el que vuelve a sentir esa herida del abandono.  

Las heridas de abandono crean una necesidad de simbiosis con los demás que les genera dificultades para formar una identidad sólida, por eso les cuesta mucho separarse de los otros ya que sienten que no sabrían cómo vivir si no estuvieran esas personas de las que depende emocionalmente.

La máscara de la herida de abandono

¿Sabes cuál es la máscara de la herida por abandono? Niña abandonada

La personalidad enmascarada que predomina en esta herida del abandono es una personalidad dependiente. Esta personalidad se puede definir por:  

  • Características físicas

Estas no suelen ser literales ni se corresponden a un manual. 

Cada herida tiene un patrón físico, pero en cada persona es diferente. El cuerpo se va modificando lentamente, pero cuando hacemos cambios internos fuertes, el físico se adapta a ello. Todos expresamos quiénes somos física, emocional y espiritualmente. Cuando nos expresamos desde una personalidad herida, la mayoría de las veces será una máscara más arraigada hablando, y nuestro físico será más afín a las características físicas del patrón de dolor. 

Las personas con heridas de abandono lo expresan en un cuerpo débil y sin tono muscular. La falta de estructura se expresa a nivel físico, con pecho y hombros caídos, o pecho hundido, espalda encorvada, falta de autoridad y seguridad, ojos tristes como un niño que busca protección. Es un físico “abandonado», que no se cuida.

  • Características emocionales

La tristeza es la emoción más común. El síndrome de “El malquerido» te deja sintiéndote solo, desprotegido e incómodo con una vida que no te da lo mismo que a los demás. Es una persona insatisfecha, enfadada, malhumorada, que puede reaccionar con conductas fuera de control, como los celos frecuentes, los enfados o maneras de ver la vida como un problema complicado e irresoluble.

  • Creencias

         La mayoría de las creencias que hay debajo de esta herida del abandono son:

  • No soy querible.
  • No soy valioso.
  • No merezco cosas buenas.
  • Todos me abandonarán.

Estas creencias las tiene grabadas a fuego en su mente y son difíciles de modificar, sobre todo porque actúan en base a esas creencias y los demás les tratan en base a esos comportamientos. 

Consejos para sanar la herida de abandono

¿Cómo superar la herida del abandono? 

Todo proceso de duelo es distinto. Hay personas que tienen la capacidad de reconstruirse en unas cuantas semanas, otras necesitan meses o incluso años para poder superarlo y seguir adelante. Es importante tener esto en cuenta para evitar comparar tu proceso de duelo con el de otra persona.

Existen multitud de variables que establecen la velocidad con la cual consigues sanar el trauma del abandono. Según varios investigadores, la duración de la relación influye en la rapidez para conseguir seguir adelante, es decir, cuantos más años pasen desde el acontecimiento, mayor será el tiempo que te llevará recuperarte.

En definitiva, para sanar la herida del abandono, es imprescindible que te responsabilices de ella, que asumas que es algo que está dentro de ti.

Aunque los siguientes pasos se refieren al sentimiento de abandono cuando se rompe la pareja, también se pueden aplicar aquí y te pueden ayudar a superar la herida del abandono

  1. Aceptación

El primer paso sería la aceptación, aceptar que te han abandonado para poder empezar a sanar la herida del abandono. No es un trabajo fácil, pero es imprescindible para empezar a recorrer el camino. 

El abandono es un proceso muy complicado. Su huella se puede sentir durante mucho tiempo y será más fuerte según las circunstancias, por eso es posible que no consigas por ti mismo aceptar esta realidad que te ha tocado vivir.

La ayuda de un terapeuta puede ser un apoyo importante, no te cierres a pedir ayuda porque puede facilitar canalizar tus emociones y hacer valorar el momento en perspectiva. Antes de dar este primer paso, es importante que te sientas calmada y la herida no sea reciente. Aceptar el abandono no es algo que debes hacer el primer día. 

  1. Haz las paces con tus sentimientos y emociones

Superar una separación significa aceptar tus sentimientos y emociones, no ocultarlos. Es importante que aprendas a expresarlos a tiempo, porque ignorarlos no significa que vayan a desaparecer. Según los científicos, reprimir las emociones puede cambiar la forma en que accedes a tus recuerdos.

En este sentido, puedes idealizar la relación, apreciarla por unos momentos y olvidarte de ella. No tengas miedo de llorar cuando quieras llorar, es una manera natural de deshacerte de tus frustraciones. Cuando minimices o te deshagas de tus sentimientos, tu estado de ánimo mejorará hasta el punto en que no verás motivos para llorar más.

  1. Trabaja en tu autoestima

Abandono de niña y cachorroEs muy común que tu autoimagen se vea perturbada cuando se pasa por un proceso de abandono. Debes ser consciente de este factor, ya que es posible que ignorarlo puede conducir a períodos de depresión y ansiedad. Por eso es tan importante la intervención del terapeuta.

Cuando se produce una ruptura es frecuente que uno piense que nunca volverá a sentirse bien, que no encontrará a nadie que le quiera igual, que se vea menos valioso, etc. En definitiva, la autoestima sufrirá un buen golpe, y aunque todo esto es normal, también es verdad que suele pasarse en un tiempo razonable. Si al cabo de uno o dos años no se ha superado, será conveniente ir al psicólogo.

  1. Crea momentos de distracción

Como ya has aceptado la situación, el paso natural es buscar una distracción que te imposibilite pensar continuamente en ella/el. En este punto, tus amigos y familiares pueden ser un gran apoyo, con ellos  encontrarás motivos para divertirte sin importar las circunstancias.

Una salida con tus amistades, un paseo por el parque o un momento de distracción pueden tener un gran impacto positivo en tu estabilidad emocional. Además de todo esto, debes desvincularte de la persona que te ha causado la herida, por todos los medios posibles, incluidos los digitales. Según varios investigadores, eliminar los activos digitales es un paso importante para curar las heridas del abandono. Por ejemplo, dejar de revisar los perfiles de la persona en las redes sociales. 

  1. No busques culpables

Uno de los errores más comunes que se comente después del abandono es culparse a sí mismo. Cruzas un océano de razones que desplazan la culpa que te ha dejado sobre los hombros. Una cosa es reflexionar sobre las relaciones, los altibajos, o cómo se podrían haber enfrentado los conflictos, y otra es señalar con el dedo a un culpable. En el primer caso, recoges lecciones y aprendes, en el segundo no puedes hacer nada más que alimentar remordimiento y resentimiento en vano. 

  1. Date un tiempo para superar el proceso

Además de todos los pasos mencionados previamente para la cicatrización de heridas del abandono, quizás lo más importante sea tomarte el tiempo para superar este proceso. Como ya hemos comentado, cada uno lo supera de manera distinta, por lo que el tiempo para recuperarse es distinto para cada persona. Tómate el que necesites.

Muchos optan por seguir su vida, a pesar de sus emociones o sentimientos. Decidieron iniciar una relación romántica o sexual para borrar la memoria de su ex pareja o de la persona perdida en el pasado. Si bien puedes hacerlo libremente, ten en cuenta que lo ideal es que estés completamente curado o curada antes de decidir comenzar tu nueva vida. Ten paciencia y no tengas miedo de enfrentarte a tus fantasmas, es la única manera de levantarte y decidir apostar por tu fuerza.

Dependencia emocional por miedo al abandono

Para romper la dependencia emocional, en primer lugar debemos mirar las heridas de la niñez una por una, para curar y sanar, para ser libres y alcanzar nuestra madurez no solo en la apariencia física sino también en la mental y emocional. 

Es necesario que traigamos de vuelta a este niño interior, para liberarnos de dependencias y cadenas que nos amarran e impiden tomar el control de nuestra propia vida.

La dependencia emocional desaparece cuando tratamos los traumas pasados del abandono y comenzamos a asumir la responsabilidad de nuestras vidas tal como es. De esta manera podremos renunciar a esa dependencia,  mirar con claridad nuestro presente y el futuro  y tomar las riendas de nuestra vida emocional.

«Cuando descubres que tú puedes ser el mejor FAN de ti mismo, abandonas el hábito de mendigar la aprobación de los demás.« – Rafael Vidac-  

Para vencer el miedo al abandono, es imprescindible darse cuenta de que podemos ser dejados o dejar una relación. Pero como humanos somos seres completos, tenemos la capacidad de controlarnos y tenemos el poder de dirigir nuestras propias vidas.

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