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¿Cómo afecta el juego al cerebro?

La importancia del juego es clave en desarrollo del infante y en la formación de vínculos afectivos.

El juego es una actividad libre, espontánea y placentera fundamental para el aprendizaje y el progreso evolutivo de los niños y niñas. Se puede dar en cualquier medio, en casa, al aire libre, en el coche, etc. A través de él se proporciona no solo un vínculo seguro con la figura de apego, sino que también se fomenta el desarrollo y la maduración del cerebro, activando ciertas zonas de este a través del procesamiento de estímulos externos.

El juego posibilita la integración del esquema corporal, tomando conciencia del cuerpo, desarrollando la propiocepción y los sistemas sensoriales básicos. 

A través del juego se construye el sistema nervioso propiciando miles de conexiones neuronales cada vez que se da una actividad lúdica. En el primer año de vida, se dan 4.7 millones de conexiones neuronales por minuto en el cerebro del bebé, lo que nos indica la cantidad de estímulos e interacciones que necesita para desarrollar dichas conexiones.

A través del juego entre la madre y el bebé, (ruiditos, cosquillitas, mostrarle objetos en movimiento, cantarle canciones, mecerlo, etc.) el niño y la niña va construyendo el concepto del “yo”, del sí ,mismo, es decir, de su identidad. Cada vez que se producen estas interacciones, el niño o la niña va aprendiendo e identificando en la cara de su madre o su padre (que hace de espejo) las diferentes emociones que él o ella va sintiendo. A partir de esas experiencias intersubjetivas se van conectando ambos cerebros y se va estableciendo el vínculo emocional entre ambos.

Una parte imprescindible en el juego es la risa, que es una de las primeras conductas de apego. El bebé activa dicha conducta para fomentar la proximidad de la madre o figura de apego. Reír activa el hipotálamo, éste, en respuesta, segrega oxitocina, hormona que está relacionada con la felicidad y el placer. Por el contrario, el cortisol es la hormona del estrés, que se segrega cuando tenemos miedo o estamos en peligro. 

La oxitocina reduce los niveles de cortisol, lo que produce una disminución significativa del estrés, a la vez que mejora la conducta prosocial y aumenta la empatía y la estabilidad emocional. 

La risa en el juego

En los niños y niñas que han vivido trauma o situaciones de mucho estrés mantenidas en el tiempo, como puede ser en la adversidad temprana, sus cerebros pueden quedar inundados de cortisol, inhibiendo la oxitocina, por lo que esos niños y niñas tienen dificultades para expresar y sentir placer o bienestar, sus cerebros no han tenido las suficientes experiencias lúdicas para que la oxitocina contrarreste el cortisol.

¿Cómo influye el juego en el desarrollo afectivo?

El juego, junto con otras funciones, se utiliza para expresar el afecto a través de la libre expresión. También ayuda a la regulación de las emociones y la comprensión de estas. Además, se amplían las resonancias afectivas con el esfuerzo y el compromiso. Un niño o niña que tiene trauma está en estado de alarma constante y el juego puede ayudarle a regular dicho estado de alarma y a reducir el estrés que este produce. De ahí la importancia del juego.

La importancia del juego radica en que, a través de él,  los niños y niñas pueden expresar su enfado, su alegría, su miedo, etc. lo que, no solo le ayuda a expresar dichas emociones, sino también, con la intervención de la figura de apego, a mentalizarlas, a ponerle nombre e identificarlas.

¿Cómo trabajar el vínculo?

El contacto físico es el lenguaje principal, es la vía de comunicación que transmite calma y serenidad de manera más directa. El tacto aumenta los niveles de serotonina, oxitocina y dopamina, hormonas relacionadas con el placer. 

Masajes, hacer cosquillitas suaves, balancearle, tocarle con cualquier pretexto de forma agradable, coger en brazos, etc. son ejemplos de contacto físico que mejora y fortalece la vinculación.

Otra manera de trabajar el vínculo es haciendo que el niño o la niña se sienta visto mediante descripciones, reconociendo su existencia y la importancia de su presencia. Esto también mejorará su autoestima. 

Ejemplos de reconocimiento y de ser visto son:El juego y el vínculo

  • “Me ha gustado mucho cómo has recogido la ropa”
  • “Ya veo que para ti es muy importante tu amiga Clara”
  • “Esa ropa que llevas puesta la has combinado muy bien”
  • “¡Vaya castillo de arena qué has hecho!, qué torre tan alta!”
  • Etc.

Los abrazos son una fuente de contacto y de cariño que proporcionan muchos beneficios: 

  • fortalecen el sistema inmunológico.
  • aumentan las conexiones neuronales.
  • mejora el estado físico y emocional.
  • estimula el crecimiento en los niños y niñas.
  • regula la tensión arterial.

La risa es otro elemento fundamental para trabajar el vínculo: compartir juegos y experiencias lúdicas genera y fortalece el vínculo entre madres/padres e hijos/as.

¿Por qué es tan importante el juego? 

Porque es a través del juego cómo los niños y niñas maduran los diferentes niveles de su desarrollo: el físico, el psicomotor, el emocional, el social, y el intelectual.

La importancia del juego radica en que éste tiene un papel importante en el desarrollo de la imaginación, de la creatividad y la fantasía. También es importante para la realización de los deseos y la libre expresión de ellos. El juego promueve el apego seguro y la mirada, pero también hemos de tomar el juego como una actividad divertida, para considerarlo juego debe estar acompañado de risa y diversión.

El juego y el desarrollo afectivo

 

 

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