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Superar una ruptura: El fin de una relación de pareja supone un giro vital muy doloroso. Son muchos los motivos que pueden llevar a una ruptura: la falta de amor, una mala comunicación en la pareja, discusiones continuadas, una infidelidad, expectativas distintas sobre las relaciones, proyectos de futuro incompatibles… Otras rupturas llegan como la única solución que se encuentra a una crisis que se está atravesando, una etapa en la relación en la que las discusiones y las dudas sustituyen a la ilusión. Al dar el paso de no continuar la relación, se decide que no hay espacio para reconciliarse, y que la pareja se va a romper.

La decisión de no seguir con tu pareja es complicada puesto que viene acompañada de numerosos miedos: a la nueva situación que tocará enfrentar, a la soledad, a hacer daño a la persona que has querido, a comunicar la noticia a familiares y amigos… Es recomendable, para superar una ruptura, aclarar ideas y sentimientos con respecto a la pareja, y, una vez que la decisión está tomada, mantenerse firme. Algunas claves para comunicárselo a tu pareja son enfrentarlo cara a cara, ser claro y honesto, tener tacto, y no dudar si la reacción es de enfado o si es de súplica.

Una ruptura amorosa es difícil para las dos partes, y hay consejos que pueden ser útiles en ambos casos para superarla. No obstante, se enfrenta de formas distintas según la posición que se ocupe: el que deja o el que es dejado. A continuación, explicaremos las fases de la ruptura por las que atraviesa la parte que ha sido dejada.

Fases de una ruptura

Igual que en el duelo, siendo en este caso un duelo amoroso, encontramos distintas fases por las que atraviesa la persona que ha sufrido una ruptura.

 

Fases para superar una ruptura amorosa

La primera fase corresponde al shock emocional. La primera reacción ante la ruptura es de shock, ya que resulta muy difícil entender y aceptar que quien era tu pareja no va a estar más en tu vida de la forma en la que estaba. Esta breve etapa en la que todavía no se ha asimilado la realidad de la separación y lo que eso conlleva, es una forma de protección ante el impacto emocional que viene seguido de la ruptura.

La segunda fase es la de negación. Cuando se empieza a asimilar la nueva realidad que se está viviendo, hay una parte que no quiere aceptarla, que se niega a creer que la ruptura es definitiva. Esa parte de negación intenta pensar posibles soluciones que lleven a la reconciliación o fantasea con la idea de que la separación no es permanente. Esta fase, que coincide con la de un duelo por fallecimiento, puede ser, en estos casos, más compleja. Si un ser querido fallece, resulta más fácil asimilar que no se le volverá a ver.

Sin embargo, en las rupturas amorosas, lo que se pierde es la relación, al otro como compañero sentimental y a uno mismo en pareja; es difícil tener que buscar un lugar nuevo para ambos. Además, mantener el contacto de manera intermitente (en el caso de tener hijos en común o compartir algunos círculos sociales), puede hacer que sea más complicado aceptar una separación definitiva.

La tercera fase es la de la ira. En esta fase se empieza a asimilar la ruptura y, con esa asimilación, llega el enfado, la rabia hacia la persona de la que uno se ha separado y también hacia uno mismo. En ella se buscan culpables y se experimenta una gran frustración por haber llegado a la situación en la que se encuentra.

La cuarta fase corresponde a la fase de depresión. Una vez que la separación se ha aceptado y, con ella, la nueva situación que toca afrontar, el torrente emocional se caracteriza por una profunda tristeza ante la pérdida. En esta fase no caben soluciones o culpables, sino que se vive el vacío que deja la ruptura. Es la fase en la que la soledad se vive con más fuerza.

La quinta y última fase es la de aceptación. En ella se entiende que la relación no pudo mantenerse y se empieza el camino hacia el bienestar fuera de la pareja. Se caracteriza por dejar de pensar en el pasado y empezar a mirar hacia el futuro, construyendo en el presente.

Estas son las fases más comunes en el duelo amoroso, sin embargo, no todas las personas pasan por todas ellas ni pasan en el mismo orden. Pueden servirnos de orientación, para entender que los sentimientos que estamos viviendo después de la ruptura son normales y pasajeros. Es importante ser consciente de las emociones y los pensamientos que te acompañan durante el proceso y darte tiempo y aceptar el momento por el que estás pasando.

Consejos para superar una ruptura

Ruptura de relacion

Siguiendo con la cuestión del tiempo, y si nos preguntamos cuánto tardaremos en superar una ruptura o cuándo volveremos a estar bien, podemos decir que no hay un periodo establecido en días, meses o años para superar una ruptura amorosa. Pero, sin duda, es un buen aliado para afrontar una separación. Con el tiempo, los circuitos neurales implicados en el amor se debilitan, y las sustancias químicas que se generan (dopamina, serotonina…) vuelven a niveles más estables. Además, permite que la ruptura se procese, y se experimenten las fases que permitirán superarla.

El tiempo para superar un desamor depende de cada persona. Hay ciertos factores que pueden acelerar el proceso, que llamaremos factores de protección, así como otros que pueden hacer que sea más complicado, los factores de riesgo.

Dentro de los factores de riesgo encontramos: tener una baja autoestima, tener dependencias hacia la ex pareja, bien sea económica o emocional, tener la obligación de mantenerse en contacto porque haya temas que los sigan uniendo, como los hijos o el trabajo, o haber reducido el círculo social a la ex pareja.

Por el otro lado, son factores de protección tener un núcleo social de apoyo, independencia económica y autonomía, tener una buena autoestima y tener capacidad de afrontamiento de los problemas.

En cualquier caso, hay algunos consejos para superar una ruptura que pueden resultar útiles, ya que el tiempo, por sí solo, no lo cura todo, y tenemos que hacer por resolver el duelo de manera satisfactoria.

Algunos de los consejos que os podemos ofrecer son:

  • Conocer y permitir tus emociones: la tristeza, la rabia o el miedo son compañeros de las rupturas, y tienen una función en el procesamiento de tu nueva situación. Es necesario realizar el duelo amoroso para que no se convierta en un bloqueo. Por ello, no intentes huir de estas emociones ni acelerar el proceso, permítete tener momentos peores.

 

  • Mantenerte activo: permitirte estar triste o tener miedo no es lo mismo que dejarte inundar por la tristeza o paralizarte. Seguir levantándote todas las mañanas y haciendo actividades será beneficioso para ti. En esos momentos de actividad puedes dejar de pensar en la ruptura, desconectar, encontrar nuevas ilusiones, generar endorfinas en el caso de hacer deporte …

 

  • Iniciar un proyecto personal: encuentra un proyecto que te ilusione y en el que encuentres motivación. Puede ayudarte fijar objetivos concretos, como, por ejemplo, un día a la semana dedicado a ello. Iniciar un proyecto personal puede ser una oportunidad para dedicarte tiempo, para recuperar la ilusión, y una buena forma de mantenerte activo.

 

  • Apoyarte en tu núcleo de confianza: compartir, hasta dónde cada uno esté cómodo, la nueva situación con amigos y familia, puede suponer una vía de escape. Hacer planes, divertirte, escuchar otros problemas o alegrías, y separarte, por un rato, de lo que durante el resto del tiempo ocupa tus pensamientos. Además, sentirse querido y acompañado, puede hacer que sea más fácil enfrentar sentimientos de soledad y desamor.

 

  • Cuidarte: los momentos de soledad pueden ser muy dolorosos y convertirse en los más difíciles de soportar. Intenta darles la vuelta y convertirlos en tiempo para ti mismo: disfruta de un paseo, de un baño, de un libro…

Recomendaciones

Por otro lado, acudir a psicoterapia puede ser muy recomendable. Con la ayuda de un profesional se pueden entender mejor las emociones que acompañan al proceso, trabajar sentimientos de culpa, reforzar la autoestima, dar sentido a la ruptura y encontrar un nuevo lugar que ocupar. Y, desde ahí, hacer más llevadero el resto de pasos que se van a ir dando.

 

Flecha

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