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Son explosiones emocionales….

Las rabietas son explosiones emocionales que sirven como canal para expresar emociones negativas de rabia o enfado. Suelen ser desencadenadas en las siguientes situaciones: cuando el niño no consigue lo que desea o cuando algo no ha salido como él esperaba.

Dichas situaciones le ponen en contacto con emociones negativas como el enfado o la rabia. El niño aún no ha aprendido a tolerar la frustración y por eso lo expresa con todo su cuerpo, llora, grita, patalea, pega, etc.

Es importante……

Es importante tener en cuenta que las rabietas son parte normal del desarrollo. Desde el nacimiento el bebé va desarrollando el apego con su cuidador principal del que depende su supervivencia. Si el cuidador le muestra que siempre cubre sus necesidades, le quiere y le cuida se irá creando un apego seguro, base de la autoestima y de una personalidad segura.

A partir de los 18 meses y sobre todo, a partir de los dos años de vida, el niño ya va desarrollando habilidades y la madurez suficiente para ser independiente en muchos aspectos, camina solo, se sube y baja de muchos sitios, puede comer solo, dice algunas palabras, etc. El niño siente que tiene cierto poder y capacidad de acción que comienza a practicar expresando sus deseos y esperando una respuesta inmediata del adulto. Cuando no lo consigue se siente frustrado y los expresa. Los niños necesitan aprender a regular la intensidad de sus emociones.

Diferencias respecto a los hijos biológicos y de los niños adoptados

En los niños adoptados, que muchas veces no tienen esta base de apego segura y cuyo desarrollo se ha visto alterado en varios aspectos, las rabietas suelen tener diferencias respecto a los hijos biológicos.

  1. Suelen ser más intensas en sus manifestaciones conductuales.
  2. Suelen mostrarse en períodos diferentes al período evolutivo normativo.
  3. Carecen del apego seguro que les ayuda a desarrollar una más eficaz auto regulación emocional, por lo que las estrategias que utilizamos comúnmente no son tan eficaces.
  4. Suelen desencadenarse por más estímulos que les provocan las reacciones emocionales descritas.
  5. Los padres necesitan afianzar el vínculo afectivo antes de poder controlar las rabietas.

Apoyo de los padres

Ante todo, sean  hijos biológicos o adoptivos, es importante entender por qué ocurren estas manifestaciones. De este modo los padres podrán acompañar al hijo en el proceso de maduración y que las rabietas cumplan la función que tienen, como parte del período evolutivo.

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