Aprende a poner límites y mejora tu salud
Saber decir no es algo que cada vez nos cuesta más y que por lo tanto tendemos a evitarlo para evitar las “consecuencias” que creemos que conlleva.
Aprender a poner límites y a saber decir no, nos llevará a conocer mejor nuestras debilidades, nos ayudará a potenciar nuestra autoestima y a mejorar nuestro autoconcepto.
Lo primero que hay que entender es por qué nos cuesta tanto decir que no.
La mayoría de las veces en las que nos supone un problema decir que no es porque tenemos miedo al rechazo. Consideramos que, si decimos que no a determinadas situaciones o personas estas no van a querer proponernos más actividades, o creemos que estas personas se van a ir de nuestro lado. Todo esto está ligado a la necesidad que tenemos de aprobación. Si decimos que sí cuando queremos decir que no con el objetivo de complacer a los demás, estamos tomando una decisión basándonos en la opinión de los demás y estamos dejando de lado nuestras necesidades y nuestra aceptación personal.
¿Qué es para ti decir no?
Para aprender a decir que no tenemos que tener en cuenta nuestras propias necesidades. Cuando alguien nos propone algo debemos reflexionar sobre si nos hace sentir cómodo o incómodo y así ubicar si realmente estamos intentando complacer a los demás, si estamos intentando evitar un conflicto o si realmente estamos teniendo en cuenta nuestras apetencias.
Distinguir lo que es importante para ti o lo que puede ser una distracción o una carga adicional, te va a ayudar a tener más confianza para decir “no”.
Por qué poner límites es bueno para tu salud emocional
Reconocer que tenemos derecho a establecer límites protege nuestro bienestar tanto físico como emocional. Por un lado, poner límites implica que estás teniendo en cuenta tus prioridades y por lo tanto estás priorizando tus necesidades y fortaleciendo tu autoestima.
Por otro lado poner límites te ayuda a organizar mejor el tiempo que te dedicas y el que le dedicas a tus relaciones sociales. Cuando nos comprometemos con demasiadas situaciones nos sentimos presionados y con sensación de que no llegamos a todo. Decir que “no” por lo tanto va a hacer que disminuya tu estrés y que puedas mejorar tu regulación emocional y así, mantener un equilibrio más saludable en tu vida.
Además de potenciar tu autocuidado y tu autoestima poner límites te ayuda a tener relaciones saludables. Expresar tus expectativas y necesidades hará que tengas relaciones más estables y equilibradas.
¿Tienes miedo a las consecuencias de decir no?
En numerosas ocasiones tenemos miedo a que nos rechacen, nos da miedo poder decepcionar a los demás o simplemente buscamos complacer constantemente a la gente que nos
rodea. Todo ello se acompaña de una culpa anticipada que nos invade y nos “impide” decir que no.
Decir “no” sin culpa es una habilidad que requiere superar el miedo a las supuestas consecuencias que imaginamos que pueden ocurrir.
Siempre cedo ante todo, ¿qué pasaría si empiezas a decir no y poner tus propios límites?
Cuando empiezo a decir que no siento mayor satisfacción personal, empiezo a aceptar que en ocasiones no puedo ceder en todo y por lo tanto comienzo a perder el miedo a ser juzgado. Si empiezo a poner mis límites voy a mejorar mi seguridad y voy a priorizar mi estabilidad emocional.
¿Cómo saber cuándo poner límites?
Para saber cuándo y cómo poner límites a las personas primero tenemos que reflexionar sobre nuestras propias necesidades y nuestros propios límites. Cuando percibimos que nos sentimos molestos o irritados antes de decir “sí” a una propuesta el motivo es porque realmente queremos decir “no”.
Otra de las señales que nos indica que debemos poner límites es cuando nos sentimos responsables por lo que puedan sentir los demás. Saber decir “no” sin sentirte culpable implica que seas consciente de que cada uno es responsable de sus propias emociones y de que tu tienes derecho a decir “no”.
Consejos para aprender a decir no de forma asertiva
Para decir que no de forma asertiva tienes que comunicarte de forma respetuosa. Se trata de que te comuniques de tal manera en la que exista una comprensión hacia los demás, pero sin olvidar tus propios pensamientos y opiniones, y así interactuar con tu entorno de forma equilibrada.
Para aprender a decir “no” de forma asertiva puedes seguir los siguientes consejos:
- Sé directo: cuanto más concisa/o y clara/o seas más sólida será tu negativa y, por lo tanto, no dará lugar a confusiones. Dar muchas explicaciones puede transmitir un mensaje ambiguo.
- Sé respetuoso: si te expresas de forma asertiva y amable la otra persona tenderá a estar atento y dispuesto a escucharte.
- Genera alternativas: si en ese momento por cualquier motivo no quieres o no puedes acceder a lo que la persona te está proponiendo, puedes ofrecerle otra solución, por ejemplo, cambiar el día o la hora.
- Sé breve: evita justificar por qué estás diciendo que “no” recuerda que estás en tu derecho de hacerlo.
- No te retractes: si te cuesta decir “no” algunas personas intentarán insistir para que termines cediendo. Empieza a valorar tus límites y recuerda que decir “no” no te convierte en una mala persona.
Para poder decir “no” en el trabajo, decir “no” a tus hijos o decir “no” a algún plan que te proponen, tienes que practicar respuestas sencillas.
En el trabajo, por ejemplo, si lo haces de manera profesional y respetuosa estás priorizando tus responsabilidades y es esencial para mantener el equilibrio y bienestar en tu entorno laboral.
Decir no a tus hijos de forma asertiva implica reconocer y valorar tu tiempo. Cuando dices que no a un plan de forma asertiva estás cuidando de tus necesidades y por lo tanto estás practicando el autocuidado.
En definitiva cuando decimos que “no” estamos poniendo límites saludables. Tienes derecho a decir “no”.
Recuerda que aprender a decir “no” sin sentirte culpable es un proceso que requiere tiempo, cuanto más lo practiques más sencillo te resultará y cada vez te irás sintiendo más seguro.
