Técnicas de modificación de conducta “Ya no sé qué hacer para que se porte bien”. Es una de las frases más escuchadas por los profesionales por parte de padres y madres desesperad@s que no saben cómo controlar la conducta de sus hij@s.

Hay diferentes tipos de reforzadores que podemos emplear. Existen reforzadores que poseen una entidad física palpable como salir en bicicleta o jugar con el balón y otros que son comestibles, como los caramelos.

Tenemos reforzadores de naturaleza social, como alabar algo que ha hecho bien o hacerle una caricia y reforzadores como realizar actividades placenteras (ver una película).
También existen unos tipos de reforzadores de origen generalizado, es decir, son reforzadores de múltiples respuestas, como las fichas de la “Economía de fichas” que veremos más adelante.

TÉCNICAS PARA INCREMENTAR CONDUCTAS

Tal y como se ha mostrado en el cuadro del principio, una de las técnicas para aumentar la conducta es el reforzamiento positivo. Pero también podemos utilizar algunas de las siguientes técnicas si lo que queremos es aumentar la conducta adecuada de nuestro hij@.

  • Moldeamiento:
    El objetivo es crear una conducta nueva, que no existe en el repertorio de nuestro hij@. Es un procedimiento que consiste en el reforzamiento de las sucesivas aproximaciones a la conducta final y la extinción de las respuestas previas.

Es un procedimiento muy utilizado por ejemplo al hablar o al escribir. Si estamos enseñando a hablar a un bebé, al principio reforzaremos los balbuceos; luego, la emisión de una sílaba (pero ya no reforzaremos los balbuceos) y, por último, la emisión de una palabra (pero ya no, la sílaba).

  • Encadenamiento:
    Se trata de instaurar una conducta compleja a partir de otras más sencillas que figuran en el repertorio de nuestro hij@. Consiste en elaborar una cadena de conductas o pasos que se refuerzan y que son necesarios que permanezcan para conseguir la conducta meta.
  • Desvanecimiento:
    Esta técnica permite que las conductas se mantengan en ausencia de apoyo externo o ante otros estímulos.

El procedimiento consta de dos fases:

1. Fase aditiva: proporcionamos ayudas hasta que consigue emitir la conducta objetivo. Por ejemplo, si queremos que nuestro hij@ aprenda a
cruzar de acera sólo, cruzaremos prestando atención al semáforo varias veces, diciéndole el significado de cada color, pidiéndole que él/ella lo
repita.
2. Fase sustractiva. Cuando nuestro hij@ ha conseguido asociar los colores “rojo/verde” a “no cruzar/cruzar” empezaremos a retirar nuestras ayudas
(por ejemplo, cruzar con él de la mano).

TÉCNICAS PARA REDUCIR O ELIMINAR CONDUCTAS

  • Extinción: el objetivo es disminuir o eliminar la conducta problema impidiendo el acceso a los reforzadores que mantienen la conducta. Por ejemplo, no hacemos caso a la demanda de nuestro hij@ de comprarle un juguete.

La reducción de la conducta será lenta y aparecerán reacciones emocionales en forma de berrinches, lloros, gritos, etc. hasta que la conducta desaparezca por completo. Hay que resistir.

  • Tiempo fuera: el objetivo es eliminar la respuesta inadecuada sacando al sujeto de la situación de reforzamiento.
  • Coste de respuesta: el objetivo es eliminar la respuesta inadecuada, retirando una cantidad prefijada de reforzadores. Esta técnica se emplea en la “Economía de fichas” y consiste en la retirada de fichas por una conducta inadecuada.
  • Sobrecorrección: el objetivo es eliminar la conducta desadaptada y adquirir una adaptada, por lo que a esta técnica también se la conoce por castigo educativo.

Existen dos tipos: sobrecorrección restitutiva (por ejemplo, que nuestro hij@ cambie las sábanas, el pijama, etc. por haberse hecho pis durante la noche) o práctica positiva (realizar la conducta de ir al baño varias veces en la noche cuando se haya hecho pis).

SISTEMA DE ORGANIZACIÓN DE CONTINGENCIAS

  • Economía de fichas: el objetivo es aumentar y/o disminuir varias conductas simultáneamente. Permite el control complejo de las contingencias (relación entre la conducta y la consecuencia) pudiendo proporcionar una gran variedad de reforzadores.

Además, nos permite individualizarlo y adecuarlo a nuestras necesidades. Vamos a contar con dos tipos de reforzadores: el reforzador generalizado (la ficha) y los reforzadores de apoyo (aquellas cosas que a nuestro hij@ le gustan).

El procedimiento sigue los siguientes pasos:

  • Muestreo: Que nuestro hij@ comprenda el valor de las fichas.
  • Establecimiento:
    • Identificar las respuestas que queremos modificar.
    • Selección de los reforzadores.
    • Se determinan la cantidad de fichas que entregaremos y retiraremos.
    • Condiciones de canjeo.
    • Sistema de registro.
  • Desvanecimiento
    • Aumento del tiempo de entrega.
    • Aumento del criterio de obtención.
    • Disminución del número de fichas que pueden ganarse.
    • Aumento del número de fichas para el canjeo.

Contrato de contingencias: Se trata de un acuerdo escrito, privado o público de un cambio conductual y donde se establecen
también las consecuencias.

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