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Francisco Sánchez Serradilla y Montse Lapastora presentaron este webinar preámbulo de lo que posteriormente sería el curso: «El pasado en el cuerpo: trauma y memoria corporal», que llevó a cabo Francisco Sánchez Serradilla. En el presente artículo, exploraremos los fascinantes conceptos abordados en este webinar sobre la neurofisiología del trauma.

¿Cómo impacta el pasado en el presente?

La persistencia del trauma a lo largo del tiempo

¿Cómo es posible que experiencias vividas décadas atrás sigan afectando a una persona hoy en día? La respuesta se encuentra en las estructuras subcorticales, áreas primitivas de nuestro cerebro encargadas de registrar nuestras sensaciones somáticas. Estas sensaciones somáticas abarcan todo lo que sentimos físicamente, como la temperatura, el contacto de la piel con diferentes texturas o cuidadores, la sensación de frío o calor, entre otras.

Estas estructuras subcorticales actúan como guardianes que capturan y almacenan nuestras experiencias físicas. Este proceso crea un conocimiento relacional implícito, proporcionándonos un entendimiento subconsciente de cómo encajamos en el mundo que nos rodea y cuál es nuestro lugar en ese contexto.

Desarrollo de las estructuras subcorticales

Desde el nacimiento, las estructuras subcorticales informan de nuestras experiencias, estableciendo un conocimiento relacional implícito. Un ejemplo fascinante compartido por Francisco, que explica claramente el trauma y la memoria corporal y que veremos más adelante, es cómo un bebé recién nacido que convive en un ambiente de negligencia y abandono, internaliza sensaciones de hambre, frío e incomodidad, estableciendo un marco para entender que el mundo que lo rodea es peligroso.

La influencia del entorno en la regulación emocional

La neurocepción y su papel en la seguridad

Montse Lapastora resalta la importancia fundamental de la neurocepción, sentido  encargado de detectar la seguridad a través de un escaneo inconsciente del entorno. Esta función es esencial para nuestro bienestar emocional y físico, ya que nos permite discernir qué entornos son seguros y cuáles presentan posibles amenazas.

Imagina la neurocepción como un radar interno que constantemente evalúa el mundo que nos rodea. Este escaneo, aunque imperceptible para nuestra conciencia, influye profundamente en nuestra percepción de seguridad. El entorno, lleno de estímulos, es explorado automáticamente por esta función inconsciente, determinando si es propicio para nuestro bienestar o si presenta posibles riesgos.

En este proceso, la neurocepción se convierte en la voz silenciosa que guía nuestras respuestas emocionales y comportamentales y que quedarán grabadas en estructuras subcorticales como la memoria implícita. La capacidad de distinguir entre entornos seguros y potencialmente peligrosos es crucial para la regulación emocional y la toma de decisiones. Montse Lapastora destaca así la relevancia de esta función, subrayando cómo la neurocepción es un pilar fundamental en la construcción de nuestra sensación de seguridad y confort en el mundo que habitamos.

Trauma en adultos

El 40% del tiempo repetimos patrones del pasado

Francisco destaca hallazgos respaldados por diversos estudios científicos que indican que nuestro cuerpo tiende a repetir patrones del pasado. Este fenómeno se manifiesta en la vida cotidiana de maneras notables, como revela un experimento realizado por el mismo en un barrio de Madrid.

En este experimento, observó cómo las experiencias traumáticas dejaban una huella visible en la comunidad. Desde la postura física hasta los comportamientos observados, las secuelas del trauma eran palpables en la manera en que las personas se movían y se relacionaban con su entorno. Este ejemplo concreto desvela cómo las vivencias pasadas de un grupo poblacional pueden dejar una marca indeleble en su expresión física y conductual en el presente. La conexión entre los estudios científicos y las manifestaciones tangibles en la vida real subraya la intrincada relación entre las experiencias pasadas, el trauma y la memoria corporal.

El Sistema Nervioso en acción

La Teoría Polivagal de Porges y la Teoría de Partes en Internal Family Systems (IFS)

Francisco explica estas teorías ilustradas por un ejemplo de un niño que ha vivido desde sus primeros años de vida en un hogar con alto grado de negligencia y abandono, donde había una gran falta de limpieza y desorden. En base a este ejemplo, explicará ambas teorías.

Trauma y teoría de Porges

Según la Teoría de Partes de Internal Family Systems (IFS), este modelo conceptualiza que estamos formados por diversas partes del yo, cada una con una función única. En este contexto, la respuesta de orientación, que forma parte de este complejo sistema, puede ser identificada como una de las partes que contribuye a la dificultad para mantener el orden en una casa en la edad adulta. El entorno en desorden puede ser un disparador en el caso que nos ocupa, que active partes específicas de nuestra psique, influenciando así en nuestro comportamiento y decisiones en el presente.

La Teoría Polivagal de Porges podría ofrecer una perspectiva valiosa sobre cómo la falta de limpieza o desorden puede impactar nuestra respuesta corporal y emocional. Desde la lente de la Teoría Polivagal, nuestro Sistema Nervioso Autónomo está formado por el Sistema Nervioso Simpático y Parasimpático, que a su vez consta de dos ramas, la Ventral asociada con la conexión social y la seguridad; y la rama dorsal, responsable de la inmovilización en situaciones extremas. La activación simpática está relacionada con la lucha o la huida ante el peligro      

En el contexto del desorden o falta de limpieza, la respuesta de orientación mencionada anteriormente podría estar vinculada a la rama dorsal, la cual, al detectar un entorno que percibe como desordenado asociado a la experiencia de abandono y negligencia sufrida de bebé, podría desencadenar respuestas asociadas con la inmovilización o sumisión en la edad adulta. Esto se alinea con la idea de que los estímulos ambientales pueden influir en la activación de diferentes ramas del Sistema Nervioso, afectando así nuestro estado emocional y físico actual.

La Teoría Polivagal por lo tanto, podría sugerir que la falta de limpieza o desorden podría desencadenar respuestas de inmovilización o sumisión a nivel fisiológico, contribuyendo a la dificultad para mantener el orden en la vida cotidiana en el adulto que ha vivido dicha experiencia traumática.

La Teoría de Partes en acción: Respuestas protectoras

De acuerdo con la Teoría de Partes, los niños y niñas que han atravesado experiencias traumáticas pueden desarrollar fragmentos de su personalidad que actúan como guardianes protectores. Para ilustrar un ejemplo, pongamos que una de estas partes adopta una estrategia de autoprotección, evitando contar la verdad sobre algo que ha ocurrido, cuando el niño o niña es regañado por sus progenitores. Sería una especie de versión protectora diseñada para asegurar la supervivencia del individuo en un entorno traumático. Cuando esta estrategia se activa, está asociada a la respuesta de congelación, y en el niño o niña se incrementa la sensación de peligro.

En situaciones en las que el menor se encuentra en este estado de congelación, la comprensión y empatía por parte de sus cuidadores son cruciales. Gritarle al menor en este estado puede resultar contraproducente, ya que podría intensificar la sensación de peligro percibido y activar aún más la respuesta de congelación. En lugar de eso, Francisco sugiere abordar la situación desde un lugar de calma y comprensión, ya que, puede ser más efectivo para ayudarle a sentirse seguro y apoyado en el proceso de regulación emocional. Esta comprensión más profunda permite un enfoque más sensato y empático al interactuar con personas que han experimentado traumas, fomentando así un entorno que promueva la seguridad.

Conclusiones y reflexiones finales

Frases impactantes de Francisco y su explicación

Francisco concluye el seminario web compartiendo algunas reflexiones finales:

Según la «Psicoterapia sensoriomotriz: Las palabras no son suficientes; el cuerpo tiene una narrativa distinta». Francisco destaca la limitación del lenguaje para expresar completamente las experiencias corporales. La terapia sensoriomotriz aborda la comunicación no verbal, reconociendo que el cuerpo tiene su propio lenguaje.

Comenta acerca de la afirmación «el pez no ve el agua pero vive en ella”; como metáfora para ilustrar cómo podemos estar inmersos en patrones automáticos sin ser conscientes de ellos. Señala sobre la importancia de la conciencia de la activación, ya que dicha conciencia es esencial para el cambio de dichos patrones automáticos.

Cierra con una frase de Mosef Fendercry: «No podemos hacer lo que queremos hacer hasta que no sepamos lo que estamos haciendo”, para destacar la necesidad de comprender nuestras acciones antes de intentar cambiarlas. La conciencia y la comprensión son pasos fundamentales hacia la transformación personal.

Si deseas saber más sobre el trauma y la memoria corporal, aquí te dejamos el enlace a webinar: «Lo que el cuerpo no olvida: comprender el legado del trauma en la memoria corporal».

 

 

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