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Estrés y ansiedad en el sexo

Estrés y ansiedad en el sexo

Para entender la importancia del estrés y la ansiedad en el sexo, debemos tener en cuenta que la respuesta sexual es una respuesta instintiva en el reino animal, en el que nos incluimos, sin embargo en los humanos esta respuesta instintiva está condicionada por la conciencia, la voluntad y la cultura. Si estamos muy preocupados o estresados por alguna causa, le damos vueltas continuamente a esa causa en cuyo caso la sangre que debe circular hacia la zona genital se va a la cabeza para permitir al cerebro dar con la solución para resolver el problema que nos preocupa. En este caso puede haber una disfunción sexual fácil de resolver ya que se parte de que es el estrés y la ansiedad la causa subyacente.

Como hemos indicado, el estrés y la ansiedad pueden tener un impacto significativo en la vida sexual de una persona, afectando tanto el deseo como el rendimiento.

Efectos más comunes del estrés y la ansiedad en el sexo

  • Disminución del deseo sexual (libido). El estrés crónico puede reducir los niveles de testosterona y otras hormonas relacionadas con el deseo sexual. La mente ocupada en preocupaciones o ansiedad reduce la capacidad de disfrutar la intimidad.
  • Problemas de excitación y respuesta sexual.
  • En los hombres, puede provocar disfunción eréctil debido a la liberación de cortisol (hormona principal del estrés) y la disminución del flujo sanguíneo.
  • En las mujeres, puede causar sequedad vaginal y dificultad para alcanzar el orgasmo.
  • Eyaculación precoz o retardada: la ansiedad por el rendimiento puede generar una respuesta fisiológica que lleve a una eyaculación más rápida o, por el contrario, dificultar la eyaculación.
  • El dolor durante las relaciones sexuales, es otra de las consecuencias del estrés y ansiedad en el sexo.
  • En las mujeres, la tensión muscular y la ansiedad pueden contribuir a condiciones como el vaginismo (contracción involuntaria de los músculos vaginales).
  • En ambos sexos, el estrés puede aumentar la sensibilidad al dolor, haciendo que las relaciones sean incómodas.
  • Evitación de la intimidad: el estrés y la ansiedad pueden generar falta de interés en la actividad sexual, lo que puede causar distanciamiento en la pareja. Esto puede llevar a sentimientos de inseguridad o miedo al rechazo, dificultando la conexión emocional y física.
  • Impacto en la comunicación y en la relación de pareja: el estrés prolongado puede aumentar la irritabilidad, dificultando la comunicación efectiva en la pareja. Y la falta de satisfacción sexual puede generar resentimiento y afectar la calidad de la relación.

 

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Testimonios

P.P.

Tuve muchos problemas porque no tenía ganas de tener relaciones sexuales, ella pensaba que no la quería, pero estaba viviendo una época muy difícil para mí. Tenía problemas en el trabajo, mi madre estaba ingresada y al ser hijo único era yo quien se tenía que cuidar de ella, me estaban haciendo pruebas por un bulto que me había salido en el hombro. Todo ello me tenía ocupado todo el día y además vivía con una sensación tan grande que pensé que explotaría en algún momento. Cuando intentaba tener relaciones sexuales no podía y eso generaba más problemas con mi pareja, no entendía mi situación y pensaba que ya no la quería.  Me decidí a ir al psicólogo porque ya no podía más y sobre todo porque quería recuperar mi actividad sexual. En Psicoveritas fueron muy cuidadosos y profesionales y no tardé mucho en volver a mi actividad sexual, con lo que todo empezó a ir mejor.

S.F.

Llevaba 2 años de baja en el trabajo por depresión y no había forma de salir de ahí. Decidí pedir ayuda psicológica y así es como me topé con Montse Lapastora. Ella me recomendó apoyar la terapia con neurofeedback, una técnica sencilla gracias a la cual mi recuperación se aceleró considerablemente. Hoy día he vuelto al trabajo y me siento con muchas ganas de vivir de nuevo.

B.T.

Acudí a Psicoveritas por un problema de excesiva timidez de mi hija. Sus relaciones sociales estaban quedándose muy limitadas y su vida en general se estaba degenerando como consecuencia de su soledad y aislamiento. En el centro de psicología llevamos a cabo una terapia de EMDR y neurofeedback y la niña empezó a mejorar.

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