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Dificultades para hacer amigos y/o mantenerlos

Para hacer amigos necesitamos tener estrategias de comunicación, depositar confianza en los demás y establecer un vínculo con ellos. Si hemos tenido una familia poco afectiva o con dificultades para establecer lazos emocionales, es posible que eso nos esté condicionando para mantener un grupo estable de amigos.

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«El amigo de todos es amigo de nadie. Aristóteles.»

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Testimonios

J.R.

Me tranquilizaba el hecho de pensar que no eran buenos amigos, que lo importante era estar bien con una misma, que ahora en estos tiempos las amistades no eran de calidad… pero en el fondo en el fondo se escondía miedo, inseguridad y una gran dificultad para hacer amigos. Me temblaba hasta el alma cuando no conocía a la gente, hasta llegar a evitar contactos nuevos siempre que podía. Fue mi prima, con la que siempre he tenido muy buena relación, nos llevamos muy poco tiempo, la que me animó a ir a Psicoveritas aunque sólo fuera una sesión. ¡Y cuánto se lo agradezco! Mi familia y, por supuesto, mi prima se ha sorprendido del cambio y yo estoy super orgullosa.

H.M.

Soy adoptada y vine con 8 meses a España. Siempre, desde que empecé la escuela infantil, o al menos eso recuerdo, he ido saltando de unos amigos a otros. Me daba igual con quién estar, eso sí, siempre con alguien. No tengo dificultades para hacer amigos, pero me cuesta horrores mantenerlos. No he tenido nunca una pandilla con la que salir y es algo que siempre he deseado. Empecé en el grupo de adolescentes adoptados y fue estupendo. Nos veíamos todos los lunes y tenía la sensación de tener un grupo estable. Además, todo el trabajo que hemos realizado en el grupo lo he podido generalizar y poco a poco he trabajado cosas mías que hacían que me resultara tan difícil mantener amigos.

C.J.

En el pueblo todo era más fácil, eran los amigos de siempre, vecinos, casi todos primos… Cuando tuve que salir a vivir fuera para poder estudiar me quería morir. Sitio nuevo, residencia, clases, todo solo. Me subía algo por el estómago que me invadía y me hacía sentirme petrificado. Todo esto sumado a que cualquier mirada, cualquier gesto o comentario suponía un mundo para mí. Una vez mis padres de visita me vieron que realmente lo estaba pasando mal y me llevaron a Psicoveritas. Pude reconducir la situación, ya que todo esto estaba empezando a afectar a mis estudios.

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