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La Meditación

¿Qué es?

La meditación es un método de adiestramiento psicomental que persigue el reacondicionamiento positivo del inconsciente, a través de técnicas que nos permiten aumentar nuestro estado de consciencia y fomentar emociones y estados mentales agradables y constructivos.

 

Origen e historia

La meditación es una práctica milenaria que tiene su origen reconocido en la India. Es a raíz del budismo, cuando comienza a expandirse la práctica de la meditación ligada a la filosofía que Buda promulgó en diferentes comunidades.

Tiempo después, comenzó a expandirse por Oriente, llegando hasta China, Japón…y mezclándose con filosofías que a día de hoy conocemos como el yoga, el chikun o el taichi.

Fue en el Siglo XIX cuando la práctica meditativa empezó a tomar presencia en la cultura occidental, como resultado de colonizaciones de territorios e intercambio intercultural, espiritual y religioso.

Es a mediados del Siglo XX cuando se produce un conocimiento masivo en Occidente acerca de todo aquello que tiene que ver con la meditación: filosofía, prácticas, técnicas, beneficios, investigaciones científicas, etc.

Uno de los autores más relevantes en esta expansión del conocimiento e introducción de la práctica meditativa en occidente es Jon Kabat-Zinn, el médico creador del Programa MBSR de Reducción de Estrés basado en la filosofía y práctica Mindfulness.

 

 

¿En qué consiste?

Además de realizarse a modo de “práctica formal”, podemos meditar de diferentes maneras, a través de diferentes técnicas y con intenciones muy diversas.

La meditación también lleva consigo el fomento de un estilo de vida consciente, a través de cuál te relaciones con tu persona, con los demás y con el mundo, desde una postura de amabilidad, escucha y tolerancia a aceptar e integrar tu momento presente.

Es por eso, por lo que podemos diferenciar la meditación en 3 áreas complementarias:

  • La meditación como práctica formal: momento donde intencionalmente realizo una práctica, basada en una intención y técnica concreta, con inicio y fin determinados.
  • La meditación como práctica informal: momento donde realizo la esencia de la práctica de una manera más distendida y en un ambiente cotidiano, sin necesariamente estar en una postura de meditación y siguiendo una técnica determinada.
  • La meditación como estilo de vida: espacios diversos de mi vida donde fomento las actitudes y los pilares principales de la meditación, como pueden ser: la escucha activa, la amabilidad hacia mí y los demás, la empatía y la compasión, la no-reactividad, la actitud de curiosidad y apertura a lo que acontece dentro y fuera de mí, el no-juicio, etc.

 

Tipos

Es interesante hacer una distinción entre tipos de meditación y tipos de técnicas empleadas en la práctica de la meditación.

Por un lado, encontramos diferentes tipos de meditación, entre las que podemos observar:

  • Meditación basada en la repetición de mantras: Meditación de Sonido Primordial y Meditación Trascendental
  • Meditación enfocada en la toma de consciencia (“insight de los procesos”): Meditación Vipassana y Meditación Zazen
  • Meditación basada en una práctica bondadosa y amorosa: Meditación Metta o del Amor Benevolente
  • Meditación energizante: Meditación Kundalini y Meditación Chakra
  • Meditación basada en trascender el sufrimiento: Meditación Tonglen

 

Por otro lado, existen numerosas técnicas empleadas en cada uno de los tipos de meditación, como pueden ser:

  • Técnicas de autoobservación, observación y receptividad
  • Técnicas de inmersión, silencio interior y ensimismamiento
  • Técnicas de visualización
  • Técnicas de repetición de mantras
  • Técnicas de meditación analítica
  • Técnicas de concentración
  • Técnicas de meditación en movimiento

 

¿En qué te puede ayudar?

Cada vez son más los beneficios estudiados y observados que proporciona una práctica de meditación asidua. Investigaciones Neurocientíficas, Psicológicas y Espirituales, señalan los resumidos a continuación:

  1. Rejuvenecimiento y prevención del envejecimiento del cerebro, y por lo tanto, de sus procesos cognitivos como la atención y la memoria.
  2. Entrenamiento y aumento de la concentración y de la capacidad de atención y de redirigir ésta misma de manera consciente y controlada.
  3. Favorece el pensamiento y los procesos creativos, tanto artísticos como los enfocados a la búsqueda de nuevas soluciones y al planteamiento de reflexiones que aporten valor a la persona y a aquellos que le rodean.
  4. Desarrollo de la inteligencia intrapersonal y emocional, puesto que, al haber un entrenamiento en la toma de consciencia, se van escuchando e integrando los procesos intrapsíquicos que ayudan a una mejor gestión del mundo emocional.
  5. Potenciación de emociones y estados internos con valencia positiva, tales como: la serenidad, la empatía, la autocompasión, la claridad mental, el autoconocimiento, etc.
  6. Combate respuestas de estrés, ansiedad, tensión…y ayuda a generar estados de relajación, incluidos aquellos que facilitan una buena higiene del sueño
  7. Mejora de las relaciones sociales y fomento de la empatía hacia el otro.

 

En general, una práctica de meditación continuada, contribuye a la mejora de la salud personal general (tanto psicológica como física) y al desarrollo de relaciones interpersonales basadas en valores como la empatía, la escucha al otro, la asertividad y la conexión emocional.

 

¿Para quién está indicado y a quién va dirigido?

La meditación es una práctica indicada para todo el mundo que desee conectar con su interior, aprender a escuchar a su cuerpo, a su mente y a su corazón y fomentar una práctica basada en el autoconocimiento y el crecimiento personal.

A día de hoy, hay prácticas adaptadas tanto a niños, como adolescentes, adultos y personas mayores. Uno de los aspectos más potentes de la meditación es que es flexible y adaptativa, y que, al existir tantos tipos diferentes, puedes probar aquel que mejor se ajuste a tus necesidades.

Bien es cierto, que existen ciertas excepciones que hay que tener en cuenta a la hora de llevar a cabo esta práctica. ¿De qué se tratan?

  • Cuando estamos realizando un proceso terapéutico y dependiendo del estado físico y psicológico en el que nos encontremos, la meditación ha de llevarse a cabo de manera supervisada, para encontrar la manera y momento idóneo del proceso para incluirla en nuestra vida.
  • Del mismo modo, una de las recomendaciones generales, es que, especialmente si te vas a iniciar en la práctica, recurras a personas guías que puedan enseñarte la meditación (tanto la práctica, como su filosofía) y acompañarte en la primera etapa de conocimiento.
  • Si eres una persona que está atravesando alteraciones relacionadas con alguna enfermedad concreta, sería conveniente consultar al profesional de la salud indicado, si la práctica de la meditación pudiera interferir de alguna manera en la sintomatología (especialmente cuando aparecen enfermedades respiratorias, dolores musculoesqueléticos o estado de ansiedad y agitación elevados).

 

 

Requisitos: tipos de cosas que tengo que tener en cuenta, forma física…

A la hora de realizar una práctica formal, es interesante tener en cuenta algunos aspectos que nos facilitarán llevarla a cabo de manera adecuada:

  • Espacio interno: a lo largo de la práctica, aparecerán distractores, tanto internos como externos, y es fundamental cultivar desde el inicio una actitud de apertura y aceptación sin juicio ante aquello que vaya aconteciendo. Para ello, podemos entrenar y conectarnos a aspectos como:
  • Atención consciente: permaneciendo atentos y alertas, pero sin tensión ni hipervigilancia. Es importante tomar consciencia de las distracciones para así redirigir nuestra atención a la práctica.
  • Motivación, intención y actitud: antes de cada práctica, es fundamental que nos dediquemos unos segundos para conectar con la intención de esa práctica y con nuestra motivación a la hora de meditar. Es importante dotar de sentido la práctica conectando con el por qué y el para qué estoy meditando.
  • Ecuanimidad: desarrollar la actitud de no dejarnos arrastrar ni por aquellas sensaciones, emociones, pensamientos desagradables, ni tampoco aferrarnos a aquellas sensaciones, emociones, pensamientos agradables.

Para ello, podemos conectarnos a una postura de autoobservación de nuestros propios procesos internos, desde la distancia a éstos mismos, desde la ausencia de juicio o valoración, simplemente observándolos como aquel que observa las nubes pasar sin querer retenerlas ni cambiarlas.

  • Espacio físico externo: es recomendable situarnos en un espacio físico donde podamos estar lo más tranquilos posibles, con el menor número de ruidos e interferencias mientras dure la práctica.

Puedes añadir una luz tenue, algún elemento como incienso, música…o aquello que te ayude a generar un espacio de práctica meditativa.

  • Postura: “la meditación comienza con el cuerpo”; es por eso, por lo que hemos de encontrar una postura donde podamos estar cómodos, pero despiertos, con nuestra espalda recta, pero sin tensión, alineada con cuello y cabeza, alejando los hombros de nuestras orejas y relajando el cuerpo lo máximo posible.

Algunas posturas sugeridas, pueden ser:

  • En soporte de silla: espalda recta, plantas de los pies apoyadas en el suelo y manos sobre nuestro regazo
  • Sentado sobre una esterilla, bien con las piernas cruzadas o sentado sobre tus rodillas. Puedes añadirte un cojín, una manta o un bloque de meditación para mantener tu postura erguida
  • Tumbado en la cama o en una esterilla, con las extremidades estiradas y las palmas de las manos hacia arriba. Es importante no dormirse, por lo que esta postura puede causar dificultad en ciertos momentos
  • De pie o en movimiento, bien por la esterilla, por la sala en la que te encuentres o por un espacio natural abierto
  • Respiración: ha de ser lo más fluida y natural posible, sin forzarla ni querer cambiarla desde la exigencia, simplemente dejándola ser y conectando así con respiraciones cada vez más profundas. Es recomendable inspirar y expirar por la nariz, especialmente cuando se está comenzando a meditar; de esta manera, podrá ejercerse mayor control sobre el flujo de nuestra respiración.
  • Alimentación: es importante no realizar meditaciones formales justo después de haber comido o en momentos en los que se tenga el estómago muy vacío. Probablemente, resulte una interferencia en la práctica y nuestra atención se disipe teniendo en cuenta el hambre o el proceso de digestión.

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«Meditar no es estar en un lugar silencioso, es ser el silencio que observa cualquier ruido.»

Testimonios

B.O.

Lo que más me ha gustado es la calidez de los profesionales que nos han guiado.

L.L.

Pensé que no sabría hacerlo, pero lo bueno es que no hay que hacer nada, solo escucharte y dejarte sentir. Los beneficios los sentí desde a primera sesión.

M.A.

Mi agradecimiento por enseñarme estas estupendas sesiones sobre la gratitud.

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