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Pérdida o muerte

La pérdida o muerte forman parte de la vida de todos, también de la infancia. Aunque solemos asociar el término pérdida únicamente a la muerte de un ser querido, existen muchas otras situaciones que implican renuncias importantes para los niños: un cambio de casa, de colegio o de barrio, la separación de los padres o incluso la pérdida de una mascota. Aunque algunos de estos cambios puedan ser positivos a largo plazo, para los niños suponen dejar atrás lo conocido y esto puede generar estrés, tristeza y síntomas emocionales o físicos como enuresis, dificultades para dormir, falta de apetito o dolores sin causa médica aparente.

 

 

¿Qué hacer ante una pérdida o muerte?

 

Hay que estar atento a esas manifestaciones para poder atajarlas y hablar con el niño de cómo se siente, cómo era lo que esperaba, qué le hace sentirse mal. Si los niños ven que sus padres se dan cuenta de su malestar y se hacen cargo de él, serán situaciones emocionales pasajeras que pronto remitirán.

En cambio, cuando la pérdida es la muerte de una persona cercana, es importante comunicarlo con naturalidad y sinceridad, adaptando el mensaje a la edad del niño y a sus capacidades de comprensión. Los niños necesitan explicaciones claras, evitando eufemismos que puedan confundirlos. Poder hablar de lo ocurrido, expresar sus emociones y sentirse acompañados en su dolor les ayuda a elaborar la experiencia y a construir recursos de afrontamiento saludables.

El impacto puede ser especialmente profundo en casos de fallecimiento de figuras de apego primarias, como el padre o la madre. En estas situaciones, es fundamental ofrecer un espacio de contención, escucha y apoyo, donde se les permita expresar libremente su tristeza y comprender que llorar forma parte natural del proceso de duelo.

Por otro lado, para los niños son muy dramáticas las muertes de las mascotas. En la consulta diaria vemos a adultos que las perdieron en su segunda infancia y este hecho todavía les genera mucho dolor.

También es importante dejarles llorar y llorar ante la pérdida de un ser querido, no pasa nada porque vean llorar a su padre, eso es una enseñanza vital importante, ante cosas dolorosas es normal llorar, la tristeza y el llanto forman parte de la vida y hay que normalizar estas actitudes. Si los niños ven llorar a sus padres en situaciones acordes al llanto, ellos también se permitirán hacerlo cuando sean mayores.

 

 

Tratamiento ante la pérdida o muerte

 

En nuestro centro trabajamos con niños, adolescentes y familias para acompañar los procesos de pérdida y duelo desde una mirada respetuosa y sensible. A través de intervenciones especializadas en trauma y apego, ayudamos a que los menores comprendan lo que están viviendo, encuentren formas de expresar su dolor y recuperen poco a poco una sensación de seguridad y continuidad en su vida.

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«Lo que haces por ti se desvanece cuando mueres. Lo que haces por el resto conforma tu legado. Kalu Ndukwe kalu.»

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    Testimonios

    A.C.

    Nuestra mascota tuvo un accidente y murió de forma repentina cuando llevaba 5 años con nosotros. Mi hijo de 7 años estaba muy triste y no quería comer. Le llevamos a Psicoveritas, pero nos dijeron que era normal que estuviese así, que había pasado poco tiempo desde que murió su perro y que de momento era mejor no intervenir terapéuticamente, que ellos le acompañaran emocionalmente y si después de unos meses no estaba mejor, entonces verían de trabajar con él. Verdaderamente con el paso del tiempo mejoró y, aunque siempre será su perro del alma, ahora puede hacer una vida sin esa tristeza. Muchas gracias a Psicoveritas por su honestidad.

    S.G.

    Cuando nos cambiamos de casa todos estábamos muy contentos, mi hija, de 12 años, también porque tenía una habitación para ella sola y teníamos un trocito de jardín donde podía jugar, pero al poco tiempo empezó a no poder dormir, a estar continuamente de mal humor y a querer estar sola en su cuarto. Cuando sus notas bajaron y los profesores nos alertaron de su poca participación y desidia en clase, decidimos llevarla al psicólogo. En Psicoveritas nos dijeron que la niña estaba deprimida porque el cambio de casa y de barrio le había desestabilizado al perder a sus amigas y su entorno conocido. Empezó un tratamiento con EMDR y se recuperó.

    B.I.

    Hace unos meses perdí a mi hija de 3 meses. Fue lo pero que nos ha pasado en nuestra vida, mi hija mayor de 4 años dejó de dormir y de comer, decía que si se dormía ella también podría morirse. Este miedo a morirse se la metió en la cabeza y ya no sabíamos qué hacer, la verdad es que no estábamos bien por todo el dolor que teníamos encima, pero ella nos preocupaba muchísimo. La llevamos a Psicoveritas y allí nos enseñaron a tratarla y a hablarla de forma diferente a como lo hacíamos nosotros, también estuvimos unas sesiones nosotros solos y nosotros con ella y poco a poco ella se fue tranquilizando.

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