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Traumas infantiles

Los traumas infantiles pueden originarse en múltiples situaciones que dejan una huella emocional duradera en los niños. Aunque a veces no exista un recuerdo consciente, experiencias como tratamientos médicos en incubadoras, intervenciones quirúrgicas tempranas o periodos de separación pueden registrarse en el cerebro como dolor y sufrimiento, influyendo en el desarrollo y en las relaciones futuras. Los traumas infantiles no siempre se ven a simple vista, pero sus consecuencias pueden acompañar a la persona durante toda su vida.

Además, la repetición de situaciones humillantes o desvalorizantes también genera traumas infantiles relacionados con la autoestima. Cuando un niño recibe mensajes como “eres tonto”, “no vales para nada” o “nunca haces nada bien”, puede interiorizar esas palabras como verdades sobre sí mismo, desarrollando creencias negativas que más tarde se traducen en inseguridad, baja autoestima y una visión distorsionada de su propio valor. Estas experiencias forman parte del trauma infantil emocional, que condiciona profundamente la manera de relacionarse con los demás.

Esa creencia que el niño desarrolla le acompañará toda su vida influyéndole de forma negativa en su crecimiento. Algunas de las creencias más frecuentes que se originan en los traumas infantiles son: “soy tonto”, “no valgo”, “no soy importante”, “soy culpable”. Estas ideas limitantes provocan una gran inseguridad e infravaloración personal y generan un gran malestar lo que dificulta el desarrollo sano de la identidad.

 

Tipos de traumas infantiles: maltrato infantil

Hay muchos tipos de traumas, uno de los más frecuentes es el originado por el maltrato infantil, que a su vez engloba otros tipos de maltrato que provocan trauma en los niños.

El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición ante la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

El trauma infantil causado por el maltrato no solo provoca sufrimiento inmediato, sino que puede tener consecuencias a largo plazo. El estrés tóxico interfiere en el desarrollo cerebral temprano, afectando al sistema nervioso e inmunitario. Por ello, los adultos que han vivido maltrato en la infancia presentan un mayor riesgo de desarrollar problemas emocionales, físicos y de conducta.

 

Tratamiento de los traumas infantiles

En nuestro equipo trabajamos para identificar y sanar los traumas infantiles, tanto en niños como en adultos que aún cargan con esas huellas emocionales. Con un abordaje especializado, es posible transformar ese dolor en un proceso de reparación y crecimiento.

«la gente notará los cambios en nuestra actitud hacia ellos, pero nunca notarán el comportamiento suyo que nos hizo cambiar.»

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JJ.U

Cuando mi mujer falleció mi hija empezó a tener episodios incontrolables de rabia, tristeza y conductas bastante conflictivas. Yo no sabía que hacer y decidí buscar ayuda profesional. El equipo de Psicoveritas me acogió con mucho cariño y comprensión y ayudaron a mi hija a expresarse y canalizar todos esos sentimientos que llevaba dentro y tanto daño le estaban haciendo. Quería dar las gracias a Psicoveritas por haber devuelto la sonrisa a mi hija. Muchas gracias.

E.L.

Estaba muy preocupada por mi hijo porque cada vez que veía un perro por la calle se abalanzaba sobre él sin control ni conocimiento ninguno aunque fuera perros peligrosos. Tenía miedo de que alguno le mordiera y por más que discutía e intentaba frenarle sus impulsos eran muy fuertes. Nos hablaron sobre Psicoveritas por medio de la madre de un compañero del cole y allí nos recibió Montse, y me recomendó hacer un tratamiento con EMDR. Descubrieron que todo esto venía por el trauma que le generó al niño la muerte de nuestro perro hacía dos años. Estuvieron trabajando en ello y a lo largo de unas pocas sesiones el problema cesó totalmente.

D.P.

Yo veía a mi hija un poco más triste de lo normal, y aunque no había pasado nada con lo que lo pudiera relacionar me seguía preocupando. Fuimos a Psicoveritas por recomendación de una amiga. Hablaron conmigo y con la niña y me dijeron que todo estaba normal, que la tristeza de la niña estaba relacionada con unos enfados con su mejor amiga, pero que esto pasaría pronto y que no era necesario ningún tratamiento. A los pocos días hizo las paces con su amiga y ella volvió a estar bien. Gracias Psicoveritas por vuestra honradez y profesionalidad.

Psicoveritas
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